Foto/Emerson Flores

Madres claman justicia por la violencia feminicida en El Salvador

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Karen Moreno

Karen Moreno

@KarenMorenoPala

Es 25 de noviembre de 2020 y las organizaciones feministas y transfeministas se manifiestan contra la violencia que sufren las mujeres en El Salvador. Entre la multitud marcha María de Los Ángeles Quezada, madre de Fernanda Nájera, una de las 230 mujeres que fueron asesinadas en 2019. Agotada, finalmente llega al Monumento a la Constitución, en San Salvador. 

María y otras dos familiares de víctimas de violencia feminicida que aún no conocen la justicia se paran frente al grupo y se apoderan del micrófono. María lleva estampada la foto de su hija en su pecho. “La muchacha que está acá (señala su camisa, con el retrato de Fernanda) era mi hija. Porque a pesar de que está muerta, sigue siendo mi hija. Yo voy a seguir caminando, tocando puertas, para que el feminicida y los cómplices caigan. Los que ayudaron al feminicida están libres. Quince días pasaron en la cárcel y los magistrados los dejaron libres por falta de pruebas. Pero habían muchas pruebas, habían muchas pruebas que los incriminan”, denuncia María frente a la manifestación. 

El caso aún no ha concluido, entre otras razones, por el colapso en los Juzgados Especializados de Instrucción para una Vida Libre de Violencia y Discriminación para las mujeres, de acuerdo a la abogada Rhina Juárez, de la Organización de Mujeres Salvadoreñas por la Paz (Ormusa), quien acompaña el caso y tal como lo ha documentado GatoEncerrado.

Desde enero a noviembre de 2020, Ormusa contabiliza 88 muertes violentas de mujeres, según el monitoreo de medios. El Gobierno ha reportado una disminución de los feminicidios en el país, adjudicado a la implementación del Plan Control Territorial, cuyo contenido aún es desconocido. Sin embargo, especialistas han dicho a esta revista que el análisis del presidente Nayib Bukele y otras instituciones se limita a lo cuantitativo y deja de lado el contexto de los diferentes tipos de violencia contra las mujeres.  

Al lado de María, otra madre angustiada también alza la voz. “Nuestras hijas han sido secuestradas. Han sido mutiladas y el Estado no ha hecho nada. Y les digo que no ha hecho nada porque yo he sido una de las personas que ha sido víctima, porque me secuestraron a mi hija”, lamenta una mujer. Los poemas que recita frente a las feministas hablan de la justicia que nunca llegó, de correr contra el tiempo y el Estado, por su hija Bianca Georgina Mena Moreno, secuestrada a los 19 años.

Vestidas de negro y adornadas con flores, unas mujeres dibujan un círculo con sal alrededor del monumento, como un ritual de protección. Luego, con pintura color sangre en sus palmas, pintan bajo la estatua en protesta por los feminicidios y escriben frases como “tus monumentos caerán” y “Nayib dictador”.

En contradicción con la Ley Especial Integral para una Vida Libre de Violencia para las Mujeres (Leiv), el Gobierno no implementó un plan específico para evitar la violencia contra las mujeres durante la emergencia del COVID-19 y se limitó a mandar mensajes de texto con los números telefónicos del Instituto Salvadoreño para el Desarrollo de la Mujer (Isdemu), lo cual para organizaciones feministas y defensoras de derechos de la mujer no es suficiente cuando las mujeres sobreviven en casa con sus agresores.

“Hemos identificado que el rol del Gobierno para atender la violencia, sobre todo en el marco de esta pandemia, ha sido bastante deficiente. Primero, porque ha minimizado la problemática, manifestando que las mujeres estamos ‘más seguras’. Segundo, porque ha desviado recursos y personal capacitado para atender temas de violencia”, dijo a GatoEncerrado Sara García, de la Agrupación Ciudadana por la Despenalización del Aborto. Añadió que el rol del Isdemu ha sido cómplice ante la invisibilización de la violencia que ha hecho el Ejecutivo.

“Todos y todas tenemos derecho a que las audiencias se realicen lo más pronto posible”, exigió María de los Ángeles Quezada, madre de Fernanda Nájera, asesinada en enero de 2019, en el departamento de Sonsonate. El presunto feminicida, Michael Castillo Murgas, está prófugo. No ha habido “Pronta y cumplida justicia” para su caso, tal como reza el lema de la Corte Suprema de Justicia. Foto/Emerson Flores

“No tengo tristeza, tengo dolor. Tengo agonía, tengo melancolía, tengo impotencia y me siento huérfana, de ayer, de hoy, de mañana, del día que no conozco todavía. Me siento derrotada, agotada por correr contra el tiempo y contra el Estado”, recita una mujer en el Monumento a la Constitución, en honor a su hija Bianca Mena Moreno, secuestrada a los 19 años. Actualmente su edad sería de 32. Lamentó que su caso nunca alcanzó la justicia. Foto/Emerson Flores

Vestidas de negro, flores en su cabello y rituales de sal, mujeres se manifestaron en contra de las muertes violentas de mujeres en El Salvador. Según un monitoreo de medios de Ormusa, hasta el 24 de noviembre de 2020 han ocurrido 94 feminicidios y suicidios feminicidas. En 2019 se registraron 183. Foto/Emerson Flores

Como símbolo de las muertes violentas contra mujeres en El Salvador, las manifestantes pintaron color sangre el Monumento a la Constitución. Especialistas consideran que los homicidios y feminicidios han disminuido como en efecto cascada, pero no debido a planes específicos para erradicar la violencia contra las mujeres. Además, se mantiene la impunidad frente a hechos de violencia contra las mujeres, debido a la desconfianza de las víctimas en las instituciones y "por un sistema incapaz de detectar esa violencia en el 94 % de los hechos", según la Red Feminista Frente a la Violencia Contra las Mujeres (Red-Fem) y Foro Nacional de Salud. Foto/Emerson Flores

Las organizaciones defensoras de derechos de mujeres también se pronunciaron contra uno de los tipos de violencia que se mantienen en alza: la violencia sexual. Hasta junio de 2020 hubo 507 casos de agresión sexual, 358 de estos fueron contra menores, según datos obtenidos a través de Acceso a la Información de la Fiscalía. Según un informe de la Red-Fem, seis de cada 10 mujeres entre 15 y 29 años ha experimentado algún tipo de violencia a lo largo de su vida . Foto/Emerson Flores

“Hoy alzo mi voz porque sé lo que se siente que te arrebaten a alguien que amás. Hoy alzo mi voz por mi amada hermana Priscila Magaly García, que fue asesinada a manos de un feminicida. Nuestra lucha en la búsqueda de justicia sigue y no nos rendimos. Seguimos fuertes”, exclamó la hermana de Priscila. Fue asesinada en 2016 y el acusado estuvo libre hasta 2018. Según la Policía Nacional Civil, el imputado William Alexis Villalobos Muñoz asesinó a Magali para cobrar dos seguros de vida. Foto/Emerson Flores

Las feministas y transfeministas vistieron de luto y encendieron velas por los feminicidios que han quedado en la impunidad y los ocurridos este año. Las organizaciones defensoras de derechos de las mujeres manifestaron que las instituciones públicas tuvieron una reacción tardía al dar cumplimiento a la Leiv y activar planes para atender la violencia durante la emergencia por COVID-19. Foto/Emerson Flores

Las organizaciones defensoras de derechos de las poblaciones LGBTI se pronunciaron por los transfeminicidios. GatoEncerrado ha documentado que la situación de las mujeres trans empeoró debido a la pandemia. Amalia Leiva, de Comcavis Trans, dijo a GatoEncerrado que es obligación del Estado darle respuesta a los derechos de las poblaciones históricamente vulnerabilizadas. Foto/Emerson Flores

"Si el papa fuera mujer, el aborto sería ley" y "aborto legal en el hospital", fueron algunas de las consignas en la marcha del Día Nacional de la No Violencia Contra la Mujer. Datos del Ministerio de Salud revelan que hubo 42 muertes maternas por cada 100 mil nacidos vivos. 
Foto/Emerson Flores

Las defensoras de derechos de las mujeres salieron a las calles para que el Estado salvadoreño no olvide los nombres de las mujeres cuyas vidas fueron arrebatadas a manos de feminicidas. Denunciaron que la pandemia de la COVID-19 sometió a las mujeres a un confinamiento sin precedentes, con el atenuante de sobrevivir al encierro en el hogar con sus agresores. Según especialistas, la violencia contra la mujer generalmente es cometida por familiares o personas cercanas a las víctimas. Foto/Emerson Flores

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