Foto/GatoEncerrado

El privilegio de una empresa con incentivos fiscales sobre una comunidad de Coatepeque

La empresa Cardedeu S.A. de C.V. llegó con muchas promesas para la comunidad Santa Mónica, en el Lago Coatepeque. Prometió llevar empleos para los jóvenes, mejoras a la calle y desarrollo a la zona. Ocho años después, Cardedeu S.A. de C.V. no cumplió con las promesas y fueron los vecinos quienes acabaron prestando sus limitados recursos a la empresa. Pese a que ha recibido denuncias en el Juzgado Ambiental de Santa Ana y ha recibido observaciones por el Ministerio de Medio Ambiente, a finales de 2019 logró ser uno de los proyectos que recibió incentivos fiscales de parte del Estado, gracias a la administración del gobierno de Nayib Bukele.

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Por Xenia Oliva

Por Xenia Oliva

@begoliva

Algo huele mal en el lago de Coatepeque, considerado una de las maravillas naturales del mundo. El fétido olor emana específicamente desde los límites entre la comunidad Santa Mónica y el proyecto propiedad de la sociedad Cardedeu S.A. de C.V. llamado “Restaurante La Pampa, Centro de Convenciones Cardedeu y cuatro habitaciones”. El origen de la peste son todos los desechos sólidos provenientes del restaurante y del hotel que son dejados a la intemperie. El mal olor en la zona ha sido tan insoportable que llevó a que se interpusiera una denuncia anónima ante el Juzgado Ambiental de Santa Ana. 

No solo los desechos sólidos mal manejados han ocasionado problemas a la comunidad. Las denuncias al juzgado también se hicieron por la estridente música y el humo dejado por el excesivo uso de productos pirotécnicos para los eventos realizados en el centro de convenciones. Hubo un tiempo en que la música llegaba hasta la madrugada y las explosiones de los cohetes molestaban a los niños. En la denuncia también se señaló la extracción de agua indebida y que se había instalado una tubería por encima de los cables del tendido eléctrico. 

Pese a la decepción y descontento con el proyecto, los vecinos de la comunidad temen hablar de frente sobre los problemas generados por Cardedeu S.A. de C.V, ubicado en el caserío Santa Mónica, del cantón La Laguna, municipio de El Congo, Santa Ana. La mayoría de las personas que accedió a hablar con GatoEncerrado pidió que se omitiera sus nombres reales. 

“A la gente que vive aquí no le gusta meterse con los que tienen dinero, porque no les conviene”, comentó Ulises, quien trabajó por muchos años en el hotel de Cardedeu hasta ser cesado sin compensación alguna por su tiempo como empleado. 

Celina tiene más de cuatro décadas de vivir en la comunidad Santa Mónica. Aún recuerda cuando de niños debían cruzar entre el monte y la vegetación para llegar al lago, poder bañarse, lavar toda la ropa y acarrear agua hacia sus casas. Desde que la comunidad logró instalar su propia bomba de agua y desde que los matorrales se han convertido en una lujosa estancia, no ha bajado al lago en varios años. 

Aunque los alrededores de la colonia han cambiado mucho durante los últimos años, la vida se ha mantenido relativamente similar, con trabajo duro y pocas oportunidades de empleo para los jóvenes más allá de la pesca. El desarrollo ha llegado a la zona, pero no para responder a las necesidades de los habitantes. 

La casa de Celina se encuentra en uno de los puntos más altos de la inclinada calle principal de la colonia. Desde ahí se pueden observar los amplios jardines de Cardedeu. Aunque desde ahí no veía los promontorios de basura, sí hubo un tiempo en el que el mal olor era perenne. Ahora suelen darse cuenta cuándo Cardedeu saca la basura porque les llega el mal olor hasta la casa. 

“Es peor cuando el restaurante está abierto. Nos ha llegado bastante fuerte el mal olor. Aunque estamos acá arriba. Eso molesta bastante”, dijo Celina. Comentó que gracias a la cuarentena por COVID-19 han descansado de tener que oír todas las explosiones provocadas por la quema de pólvora que hacen cuando celebran bodas en el recinto.

La sociedad Cardedeu S.A. de C.V. llamado “Restaurante La Pampa, Centro de Convenciones Cardedeu y cuatro habitaciones” ha sido denunciada ante el Juzgado Ambiental de Santa Ana por miembros de la comunidad, debido al mal manejo de desechos sólidos y al ruido y al humo generado por productos pirotécnicos que usan para sus eventos. Foto/Emerson Flores

Francisco, uno de los líderes comunales, quien también pidió se omitiera su nombre real, explicó que en el restaurante hubo un histórico mal manejo de los desechos sólidos. Aseguró que hubo un período en el que se mantenían a la intemperie, creando básicamente un botadero a cielo abierto. No fue hasta recibir varias denuncias de los vecinos, que en el proyecto construyeron una estructura para guardar la basura. Cuando el restaurante está abierto y pasa el camión municipal de recolección, este se llena casi por completo de la basura que sale del lugar, incluso antes de que los lugareños saquen sus desechos. 

Según el expediente MC-54-18 (C3), en el que el Juzgado Ambiental de Santa Ana documentó la inspección que realizó en la zona, el 25 de junio de 2018, no se pudo corroborar el mal olor, tal como se había denunciado. Pero en la inspección descubrieron que desde el proyecto de Cardedeu S.A. de C.V. se estaba extrayendo agua del Lago Coatepeque para el restaurante y para la piscina. 

En el informe técnico, el juzgado señaló que: “Drenar agua de un ecosistema que forma parte del patrimonio natural del Estado, en proporciones o dotaciones, plazos, modos y formas no autorizadas y con un sistema no autorizado se considera un daño ambiental por disminución y deterioro del ecosistema”. 

Indicó también que el drenaje del agua del lago sin autorización del Ministerio de Medio Ambiente y Recursos Naturales (MARN) generaba una contravención a la Ley de Áreas Naturales Protegidas. 

El 16 de julio de 2018, el juzgado ordenó suspender la extracción de agua e iniciar un proceso sancionatorio por violación al artículo 45 de la Ley de Áreas Naturales Protegidas. También recomendó al Ministerio de Medio Ambiente hacer una investigación de los negocios que extraen agua del lago. 

“Ordénese al señor Carlos Alberto Guerrero, restaurante La Pampa y lugar de recepciones Cardedeu: Suspender de manera inmediata la extracción de agua del lago hasta que presente el permiso ambiental”, estipuló el juzgado. 

Además de solicitar al MARN que hiciera una investigación de los establecimientos comerciales del lago, el juzgado pidió a la alcaldía de El Congo verificar que el establecimiento no drene más agua. 

Pese a lo que el juzgado había dicho anteriormente sobre el tema del mal olor, en el expediente MC-53-18 (C2), con fecha 7 de marzo de 2019, este indicó que el negocio había construido un botadero sellado con cemento por el problema de “contaminación por el botadero a cielo abierto”. 

Promesas vacías a cambio del agua de una comunidad 

Posiblemente en ese entonces el juzgado no lo supiera, pero la orden que dio en 2018 para que Cardedeu dejara de extraer agua del lago, llegó como un pequeño golpe de karma, aunque no de justicia, en beneficio de la población de la comunidad Santa Mónica. 

Las resoluciones 22018-461-2016 y 22018-506-2017 emitidas por Medio Ambiente en los años 2016 y 2017, informan que el proyecto de Cardedeu S.A. de C.V. consistía en tres etapas. La primera, el centro de convenciones y salón para eventos inició en 2012 y la segunda, un restaurante de franquicia “La Pampa”, que inició entre 2014 y 2015. En ese entonces la tercera etapa era la construcción de cuatro habitaciones de hotel.  

 

En ambos documentos se señala un dato curioso respecto al funcionamiento de dicho proyecto turístico. “Los servicios básicos con los que cuenta el proyecto son: agua potable, la cual es suministrada por la comunidad Santa Mónica”. 

Para octubre de 2020, la población de la comunidad Santa Mónica estaba conformada por 45 familias. Para 2017, el MARN advertía que la capacidad turística de Cardedeu había pasado de 250 por día, según la descripción del proyecto original, a 1,200 por día.

¿Cómo una pequeña comunidad accedió a prestar su única bomba de agua a una empresa de ese tamaño?

“Ellos se han aprovechado bastante de todo el sector”, aseguró Wendy, habitante de Santa Mónica. Ella también accedió a hacer públicas sus denuncias si no se usa su nombre real. 

Wendy dijo que ella ha visto el progreso de la colonia a lo largo de los años. Desde que eran un par de casas hasta los distintos pasajes que ahora la componen. 

En Santa Mónica, el acceso a agua potable era nulo. Sin recibir apoyo de los gobiernos municipales o centrales, los habitantes llegaron a un acuerdo con la Fundación Coatepeque que les ayudó a gestionar una bomba de agua, mientras que los vecinos pusieron la mano de obra. 

Fue en 2001 que toda la comunidad se unió y puso de su parte para hacer los zanjos y también construir el tanque instalado en la cima de la comunidad. 

“Todos trabajando en comunidad para tener agua”, recordó don “Chico” Alvarado, quien en más de una ocasión brindó su propia mano de obra para trabajos que necesitaban en la comunidad. 

“Lo que hemos hecho, lo hemos hecho por nosotros mismos, no hemos recibido ayuda ni de la alcaldía, solo de la Fundación”, dijo Wendy. 

Con el anuncio de la llegada de Cardedeu, la primera ilusión de los vecinos de Santa Mónica fue que llegarían oportunidades de empleo, sobre todo para los jóvenes. 

“En vez de ser beneficio para nosotros ha sido lo contrario. No se puede decir que hemos recibido mucho de ellos, solamente problemas”, lamentó Wendy. 

En los primeros acercamientos entre los habitantes y los representantes de Cardedeu hubo muchas promesas de parte de la empresa. No solo se comprometieron a capacitar y dar trabajo a los jóvenes de la zona, sino que también arreglarían la calle principal de la colonia, que por años se ha mantenido en pésimas condiciones. La inclinada calle de piedra, llena de huecos, hace casi imposible que un vehículo pueda subir por ahí. 

La calle principal de la comunidad es una maltrecha cuesta compuesta por rocas y agujeros. Los vecinos dijeron que Cardedeu había prometido ayudarles a repararla. Foto/ Carolina Amaya

Incluso se llegó a decir que construirían una cancha de fútbol, para que los niños y jóvenes pudieran tener un espacio de recreación. 

Entre todas las promesas se presentó una condición, un pequeño (enorme) favor de los pobladores con la empresa: que la comunidad prestara su bomba de agua a Cardedeu. 

Wendy explicó que la junta directiva de ese entonces accedió a prestar la bomba, aunque nunca hubo un acuerdo por escrito, todo fue de palabra. 

“Ellos hicieron estas promesas, pero nunca presentaron algo escrito. La gente de la comunidad aceptó porque no sabía, pero ellos sí debían saber que tenía que hacerse algo escrito. Ellos nos necesitaban porque no tenían permiso para sacar agua”, dijo Wendy. 

Con el paso de los años, el uso de la bomba comenzó a superar sus capacidades. Mientras que Cardedeu la usaba todos los días, a veces hasta pasadas las 10 de la noche, en la comunidad solo recibían el agua un par de días a la semana. 

Un día la bomba se quemó y todos se quedaron sin agua. 

Wendy aseguró que cuando se acercaron a Cardedeu para ver cómo podían resolver la situación, básicamente les respondieron que ya no era problema de ellos, que la empresa contaba con su propia bomba de agua y que ya no requería la asistencia de la comunidad. 

“El señor prometió que cuando se arruinara la bomba de aquí nos iba a dar otra. Esa era una buena bomba la que teníamos, todavía estaría funcionando. Creo que el señor se hizo de los panes”, contó Celina.

Por varios días le tocó a las personas de la comunidad acarrear agua en cántaros. 

Con mucho esfuerzo, recolectando dinero entre todos los vecinos, lograron instalar una segunda bomba de agua, aunque reconocen que no es tan buena como la primera. 

El desinterés de la empresa por la comunidad se acabó momentáneamente cuando el juzgado descubrió que estaban sacando agua sin permiso y les ordenó que dejaran de hacerlo. 

“Ellos solicitaron nuevamente la bomba, pero la comunidad despertó y ya no quiso, porque no cumplieron lo que habían prometido”, contó Ramiro, otro de los pobladores que trabajó directamente en la instalación de las dos bombas.

Wendy dijo que en esa ocasión plantearon a la empresa que solo accederían si esta vez firmaban un contrato, ya que no habían cumplido con todo lo que habían prometido. 

La calle que la empresa dijo que iba a pavimentar ahora está en peores condiciones que antes. Los trabajos para la población de la zona solo duraron unos meses, al inicio del proyecto. 

“Nos dijeron que nos iban a emplear a todos, porque casi todos estábamos desempleados, pero realmente los fueron despidiendo con el paso del tiempo”, dijo Ulises. 

Don “Chico” también se quejó de que su hijo no ha podido encontrar trabajo en la zona y debe desplazarse hasta San Salvador enfrentando riesgos en el camino debido a la delincuencia. 

“Lo que hicieron los ingratos fue contratar la gente de aquí y después quitarlos”, lamentó. 

Los representantes de la empresa se defendieron ante la comunidad diciendo que habían pagado los recibos de la electricidad de la comunidad. Wendy reconoció que lo hicieron, pero el gasto de los vecinos era en total de alrededor de $60 a $65, mientras que los recibos llegaban por $1,000 debido al consumo del propio centro turístico.

Wendy contó que en esos días hasta hicieron encuentros para los niños de la comunidad y fue la primera vez que muchos pudieron conocer el interior del recinto. Incluso se comprometieron a capacitar a jóvenes de la comunidad para contratarlos, pero el taller solo duró un día. 

Tras los distintos intentos de acercamiento a la comunidad, un representante de la empresa llegó con un documento exigiendo que lo firmaran, pero cuando los vecinos dijeron que querían llamar a un abogado para que lo revisara ya no hubo intenciones de concertar una reunión. 

El interés de Cardedeu por la comunidad y sus necesidades se esfumó nuevamente cuando la empresa consiguió el permiso para tener su propia bomba de agua. 

Desde entonces, los acercamientos entre ambas partes han sido esporádicos. El último se dio cuando la empresa tuvo que responder a los daños de la casa de un vecino, provocados por las aguas lluvias provenientes de su terreno. 

Actualmente la sociedad Cardedeu S.A. de C.V. trabaja en la ampliación de sus áreas de restaurante y en la construcción de habitaciones. Foto de drone/ GatoEncerrado

Un exministro de Medio Ambiente y una empresa constructora

Documentos como el expediente del Juzgado Ambiental de Santa Ana así como resoluciones del Marn, indican que Carlos Alberto Guerrero Contreras es el representante legal de la sociedad Cardedeu S.A. de C.V. 

En un documento emitido por el Ministerio de Cultura en 2018, en el que se autorizaba una agilización del proyecto “Cardedeu Lake Front”, se refería tanto a Carlos Alberto Guerrero Contreras y Carlos José Guerrero Zelaya como los propietarios de este proyecto.

Cardedeu S.A. de C.V. es una sociedad que tiene relación familiar con Carlos José Guerrero Contreras, quien fue ministro de Medio Ambiente en la gestión del expresidente Antonio Saca, en los años 2007 a 2009. Guerrero Contreras, quien es ingeniero civil, también fungió como viceministro de Obras Públicas, entre los años 2004 a 2006. 

De acuerdo al Portal de Transparencia del gobierno, Guerrero Contreras ha sido gerente general de la empresa constructora Inmuebles, S.A. de C.V. desde 1995. Una nota publicada por La Prensa Gráfica en noviembre de 2016, anunció que dicha empresa fue la ganadora del Premio CASALCO 2016, otorgado por la Cámara Salvadoreña de la Industria de la Construcción (CASALCO). La nota detalló que la empresa había sido fundada por el padre de Guerrero Contreras, Carlos Guerrero Zelaya. 

Guerrero Contreras no tiene un buen récord en cuanto al respeto del medio ambiente, pese a haber sido el titular del MARN. 

En 2011, Guerrero Contreras fue condenado junto al también exministro de Medio Ambiente, Hugo Barrera, por violar la Ley del Ambiente. Durante su administración se permitió que se destruyera la Finca El Espino para poder continuar la construcción del Bulevar Diego de Holguín. La Corte de Cuentas de la República (CCR) los condenó a pagar una multa de $9,518 por haber violado distintas leyes al haber autorizado la tala de más de 39 mil árboles en un área protegida, de acuerdo a una nota publicada por El Faro en 2011. Otra nota publicada por El Diario de Hoy destacaba que durante la gestión de Guerrero Contreras como viceministro de Obras Públicas se “depredó El Espino”. 

GatoEncerrado reportó que las actividades inmobiliarias del exministro Guerrero también han llegado hasta Panchimalco, en donde construyó casas de lujo sobre una zona de recarga hídrica. Ahora, cada vez que llueve fuerte, la residencial Quintas Doradas es sorprendida con derrumbes de tierra.

Respecto al proyecto de Cardedeu S.A. de C.V., este ha tenido que responder a observaciones hechas por el Marn, además de las denuncias de los pobladores y las resoluciones del Juzgado Ambiental de Santa Ana. 

El 9 de junio de 2016, el MARN autorizó que se iniciara la ejecución del proyecto de cuatro habitaciones en el terreno sin requerir la elaboración del estudio de impacto ambiental. Sin embargo, había establecido que harían supervisiones al proyecto.

El 31 de mayo de 2017, el MARN emitió un informe de Evaluación y Cumplimiento Ambiental en la que señalaron que la capacidad turística del proyecto había pasado de 250 personas por día a 1,200, sobrepasando lo que se había reportado en la resolución anterior. Además, en el proyecto realizaron modificaciones en cuanto a ampliaciones al centro de convenciones, pasando de cuatro habitaciones a seis. 

El inspector del MARN informó que el proyecto contaba con dos fosas sépticas y que una se había construido por recomendaciones del Ministerio de Salud después de que la tubería de conducción de aguas residuales de fosa séptica a pozo de absorción colapsó, esparciendo agua residual a cielo abierto. 

Medio Ambiente también observó que “la empresa DRENEXS, encargada del retiro de lodos sépticos, no cuenta con permiso ambiental de este Ministerio, razón por la cual se desconoce el manejo y disposición final de dichos desechos”. 

El MARN resolvió que Cardedeu S.A. de C.V. debía presentar un plano actualizado de las áreas del proyecto, incluyendo su modificaciones. También debía entregar el permiso ambiental de la empresa DRENEXS para el retiro, manejo y disposición final de lodos sépticos. 

“Se advierte a la sociedad Cardedeu S.A. de C.V. titular del proyecto “Restaurante La Pampa, centro de convenciones Cardedeu y cuatro habitaciones”, que en caso de incumplimiento a la presente resolución, el Ministerio iniciará los procedimientos de conformidad a la Ley del Medio Ambiente, sin perjuicio de deducir responsabilidades en la jurisdicción ambiental y penal”, señaló el documento del MARN, firmado por la entonces titular del ramo, Lina Pohl y la directora general de Evaluación y Cumplimiento Ambiental, Vilma García.

Actualmente en el terreno de Cardedeu se está trabajando en la expansión de un hotel y un paso que uniría el área del restaurante con el lago. El nuevo proyecto se llama “Cardedeu Front Lake Apartotel”. Los titulares de Cardedeu S.A. de C.V. han buscando su aprobación desde 2018. 

La idea de los dueños del proyecto es tener un acceso directo con el lago de Coatepeque. Foto de drone/ GatoEncerrado

El 2 de mayo de 2018, Carlos Alberto Guerrero Contreras ingresó la solicitud de permiso ambiental ante el MARN, pero acabó retirando el proceso. 

Posteriormente, tras el cambio de gestión, Carlos Alberto Guerrero Contreras volvió a pedir el permiso ambiental el 15 de julio de 2019, siempre para el proyecto “Cardedeu Front Lake Apartotel”. 

Pese a todas las observaciones que ha acarreado el proyecto a lo largo de los años y las promesas vacías de llevar desarrollo a la comunidad, en septiembre de 2019 el gobierno del presidente Nayib Bukele le otorgó incentivos fiscales al proyecto de Cardedeu S.A. de C.V. 

En una nota publicada el 19 de septiembre de 2019 por El Economista, se anunció que el proyecto de La Pampa Coatepeque resultó beneficiado junto a dos proyectos más, al ser declarados como “proyectos de interés turístico”. 

Los incentivos que les otorgó el Estado salvadoreño implican que contarán con el privilegio de no tener que pagar impuestos por 10 años. La nota indicaba que la inversión ascendía a $1.4 millones entre los tres proyectos. La inversión en el proyecto de Cardedeu S.A. de C.V. era por $298,111.00. 

El Economista citó a Alberto Guerrero, como representante del restaurante. En esa ocasión, él expresó que: "Estamos felices ya que creemos que este es el inicio de un apoyo que estamos recibiendo del gobierno y que por muchos años no recibimos (...) Esta exoneración, nosotros ya teníamos varios años de estar trabajando en ella, prácticamente esta gestión la ha desentrampado en un tiempo récord", dijo.

GatoEncerrado intentó ponerse en contacto con un representante de Cardedeu, pero no contestaron el número de teléfono de las oficinas centrales. También se envió un correo electrónico a una de las direcciones que aparecía como correo de contacto en las resoluciones del MARN, pero tampoco hubo respuesta. 

En la comunidad Santa Mónica sigue mezclado el descontento con el temor de denunciar, mientras desde las casas se observan los trabajos de ampliación que se realizan en el recinto de Cardedeu. 

Debido a los trabajos realizados, el sistema que tenía el centro para el manejo de aguas lluvias ya no da abasto. 

Concepción Alcántara Zometa, de 61 años, lo pudo comprobar cuando una noche de lluvias de este año, el muro ubicado atrás de su casa colapsó con la fuerza de las aguas lluvias.

 

Concepción Alcántara Zometa fue uno de los afectados por los trabajos de ampliación realizados por Cardedeu, una noche de lluvias el muro de la parte trasera de su tienda colapsó por la fuerza de la tormenta. Esto se debió a que el tubo de aguas limpias del restaurante rebalsó y estalló, lo que provocó que el agua ingresara a su casa, causando grandes pérdidas. Foto/Emerson Flores

“Ellos pusieron un tubo muy reducido para el paso de aguas lluvias. Lo pusieron muy delgado, así es donde rebalsa y explota toda el agua para acá”, contó Alcántara. 

“Las losas de Cardedeu se rompieron y las aguas se unieron con las que bajaban de la comunidad, acá me rompió todo. Cosas de la tienda se me perdieron, se llenó todo de lodo”, dijo mostrando las partes de su casa. Por suerte no se dañaron sus muebles, pero el costo de las pérdidas ha sido considerable para él.

Alcántara explicó que un representante de Cardedeu llegó a su casa y aceptó reconstruir el muro. Pero Alcántara dijo que con las lluvias de octubre había comprobado que no estaba bien construido. 

“Ya me fijé que no está bien hecho, siempre está filtrando mucha agua, puede pasar lo mismo. También tienen que arreglar una tubería que tienen allá arriba. Todo esto se me llenó de lodo. Lo único que me reconocieron fue el muro, pero está mal hecho”, lamentó.

Alcántara ha vivido por décadas en ese mismo lugar y señaló que nunca había tenido el problema de que todas las aguas lluvias pasaran por su casa. 

“Cuando comenzaron a construir ese restaurante es que se vino ese problema acá. Desde entonces es que esas aguas vienen para acá”, dijo. 

Para él es difícil no sentir molestias por los problemas provocados. “El turismo es bonito, pero también deberían ver el daño que podrían dejar y las soluciones que deben tomar. Hoy que no hay montaña las aguas donde hayan libre buscan”, señaló.

Mientras que Cardedeu sigue su expansión, la comunidad Santa Mónica también tiene su propia construcción. Con la mano de obra de los mismos vecinos han construido una canaleta en el suelo para el paso de las aguas lluvias que bajan de la colonia. 

Wendy dijo que llegaron a un acuerdo con el alcalde de El Congo: si ellos, como colonia, asumen arreglar el problema de las aguas residuales de lluvia, la alcaldía les ayudará para arreglar la calle principal. 

“Seríamos la primera colonia que trabaja para dejar de afectar al lago con estos residuos”, expuso Wendy con orgullo. “Si nosotros que somos una colonia pobre lo podemos hacer, por qué alguien que tiene dinero no lo hace”.

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