Foto/Emerson Flores

“Esta lucha no terminó con los Acuerdos de Paz”: militante del FMLN antes de ser asesinado

Juan de Dios Tejada, militante del FMLN asesinado durante el ataque armado el pasado 31 de enero, creía que la situación política actual podría cambiar. Sobrevivió al conflicto armado y estaba convencido de que los Acuerdos de Paz no fueron la culminación de su lucha como guerrillero. Esas eran las palabras que pronunciaba en el vehículo, minutos antes de morir. Una militante del FMLN contó a GatoEncerrado los hechos ocurridos esa noche, que dejó a dos fallecidos y otros tres heridos. Aseguró que desde el pick up blanco, en el que también iban niños, nadie iba armado y que lo ocurrido no fue un enfrentamiento, como señaló el presidente Nayib Bukele.

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Por Karen Moreno*

Por Karen Moreno*

Brenda, una psicóloga de 53 años y simpatizante del FMLN, fue la última persona que habló con Juan de Dios Tejada, uno de los militantes asesinados en el pick up atacado la noche del 31 de enero, en el centro de San Salvador. A partir de las palabras que cruzó con él, mientras se dirigían hacia la sede del partido FMLN conocida como “229”, lo describe como un hombre con esperanza o ilusión de que la coyuntura política iba a cambiar para bien.

—Las cosas en estas elecciones tienen que ser diferentes— expresó Juan, optimista, en el camino a la sede del partido.

—No. Ese trago amargo lo vamos a pasar, porque esta es la generación que no ha vivido la guerra y creen que lo que ahora tienen, siempre lo han tenido. No entienden que hubo gente que murió, que luchó. No saben nada, no lo hemos sabido transmitir— replicó Brenda, quien pidió no poner su nombre real.

—Sí, pero la gente tiene que despertar.

—La gente ya se hartó caca. Ya les dieron agua con caca y siguen ahí (apoyando al gobierno de Nayib Bukele)— contestó Brenda, haciendo referencia al agua contaminada que distribuyó la Administración Nacional de Acueductos y Alcantarillados (Anda), a inicios del 2020. 

—Pero las próximas elecciones tienen que ser diferentes. Ahí va a ver, que no nos va a ir tan mal. 

—Ay, compañero. Ya va a ver, el traguito amargo. De aquí a 10, a 15 años, cuando esta generación vea que todo lo van a pagar más caro, porque ahora los jóvenes todo lo quieren fácil y rápido. No se quieren esforzar. Porque vea la onda de los teléfonos, todo se facilita. Así quieren la vida, pero la vida no es fácil. 

—Sí, pero con eso del voto electrónico hay que estar encima y usted va a ir a servir (en las votaciones).

—Sí, pero como vigilante. Porque al ser afiliada no puedo estar en mesa.

—Pero aun como vigilante, usted se tiene que poner las pilas. Vaya a las capacitaciones, para que se fije bien y no se vaya a dejar que pongan otros votos (...) Esta es una lucha, que no terminó con los Acuerdos de Paz.

—La nueva generación tiene que ser golpeada fuertemente para que la situación cambie. No saben lo que es una guerra y creen que pueden publicar y decir cualquier cosa en los teléfonos. No les pudimos transmitir la historia —insistió Brenda. 

Después de la concentración en el redondel Constitución, donde estuvieron apoyando la campaña del candidato a alcalde por San Salvador, Rogelio Canales, y donde fueron insultados por transeúntes que pasaban por el lugar, los militantes se distribuyeron en distintos vehículos para dirigirse hacia la sede del partido. Brenda y Juan De Dios subieron a un pick up blanco, junto a otras 15 o 20 personas, entre las que había niños, mujeres y personas adultas. 

“Él estaba con eso de que la gente tenía que entender todo lo que había costado alcanzar la paz y que en estas elecciones nos iba a ir mejor”, describió Brenda sobre la conversación que mantuvo con Juan en el pick up, minutos antes del tiroteo.

Mientras hablaban, un vehículo sedán azul iba zigzagueando hasta que alcanzó al pick up. "Esos han de venir en onda: o bolos o drogos”, profirió uno de los militantes que iba colgado del barandal de atrás. "Bien tonto. Si nos pega, el que va a perder va a ser él", agregó. El carro se colocó al lado derecho, como para sacar del camino al pick up. Ante la amenaza, las mujeres le lanzaron agua e insultos. También lograron tomar fotografías del vehículo y de las placas particulares 830-034.

El conductor del pick up bajó la velocidad para que el carro siguiera su curso, pero el atacante se atravesó para interferir el paso. Abrió la puerta, el atacante salió y sacó un arma de fuego. El motorista del pick up pidió calma y las mujeres advirtieron: "¡hay niños, hay niños!". El sospechoso se acercó, levantó una pancarta que los militantes llevaban y empezó a disparar. “Todos al suelo”, gritó Brenda. Uno de los militantes que iba colgado se tiró encima de ella y Juan cayó a sus pies.

"Esa mascarilla verde era la que yo andaba puesta", menciona Brenda mientras observa una de las imágenes que se difundieron en redes sociales después del atentado contra activistas del FMLN. Foto/Emerson Flores.

El asesino huyó y el camión cambió inmediatamente su ruta hacia el hospital Rosales, cuando notaron que Gloria Rogel del Cid estaba herida de bala, pero aún respiraba, y que otros tres también estaban lesionados. En el momento en que un compañero cayó encima de Brenda, lo abrazó y pensó en las historias que había escuchado sobre el conflicto armado, cuando las personas se cubrían de los disparos con cadáveres. “De verdad que ya estamos llegando a otra guerra”, se dijo mientras se dirigían al hospital.

Al llegar al hospital, todos empezaron a bajar por los laterales del camión. Uno de los militantes sospechó que Juan había muerto, porque no se movía. Se acercaron y sus ojos ya estaban en blanco. Gloria se había derrumbado y falleció antes de poder ser atendida por los doctores. El vehículo destilaba sangre y solo quedaron los zapatos de Gloria y Juan en la escena. “Yo creo que a mí también me dio este baboso”, añadió uno de los militantes. 

La primera reacción de Brenda fue insultar a todo el mundo, como si en ese momento el país entero la escuchara. “Fueron los perros de Bukele. Fueron los mareros. Vamos a otra guerra. Todos tienen la culpa, por haber votado por ese hombre. ¿Los doctores, no es eso lo que querían? ¿Los policías, no es eso lo que querían?”, vociferaba, enfurecida. Logró calmarse, llamó a su familia para decirles lo que había pasado, que no se afligiera por ella. El hermano del motorista los trasladó hasta sus comunidades. 

Hasta ese momento, Brenda no sabía quién era el militante que se abalanzó sobre ella durante el tiroteo, solo conocía que era un veterano de guerra. Después se enteró que la Policía Nacional Civil lo retuvo por sospechas de haber disparado en contra los atacantes. Brenda no entiende por qué las autoridades creen que ese militante devolvió los disparos ya que, asegura, se encontraba encima de ella, cubriéndose de las balas.

La fiscal del caso se presentó a las instalaciones anexas al Minsal, en donde se encontraba estacionado un vehículo de color azul en el que viajaban los atacantes de los activistas del FMLN. Foto/Emerson Flores.

El fiscal general, Raúl Melara, dijo este 1 de febrero que tenía información de que la Policía había retenido a dos militantes del FMLN por supuestamente haber disparado en contra de los atacantes, pero que no tenía detalles, sino hasta que la Policía envíe toda la información que ha recabado. El presidente de la República, tuiteó que la Policía “ha determinado que un militante del FMLN también disparó” e hirió a uno de los atacantes.

Sobre los capturados por supuestamente atacar a los militantes del FMLN, el fiscal detalló que trabajan en el Ministerio de Salud: uno es un agente de la división de Protección a Personalidades Importantes (PPI) de la Policía Nacional Civil (PNC), otro es un motorista de ese organismo y el tercero es un agente de seguridad privada. El fiscal agregó que no podía ofrecer más información sobre el caso, porque el hecho todavía es “confuso” y evitó detallar las identidades de los retenidos.

El 1 de febrero, fiscales asignados al caso también llegaron hasta las instalaciones del Ministerio de Salud, donde encontraron el vehículo azul que fue utilizado en el tiroteo. Solicitaron la bitácora de entrada y salida del estacionamiento, pero los encargados les dijeron que no tenían esa información. Luego, inspeccionaron el vehículo y finalmente una patrulla de la Policía se lo llevó para continuar con las investigaciones.

Las diligencias de la Fiscalía incluyeron la inspección en varias oficinas del Ministerio de Salud. Una de las fiscales del caso dijo que no podía dar más detalles y manejó todo con hermetismo.

El vehículo de color azul en el que se conducían los PPI involucrados en el tiroteo contra simpatizantes del FMLN, fue retirado por la Policía en horas de la tarde del anexo del Minsal. Este no mostraba impactos de bala. Foto/Emerson Flores.

Este 2 de febrero, Juan de Dios fue velado en la funeraria Casa Blanca, en San Salvador. Brenda llegó para darle el último adiós y el pésame a la familia, pero se encontró con que Juan perdió a su familia durante el conflicto armado y los únicos presentes eran veteranos de la guerrilla. “Su familia era el partido. Él lo había dado todo, y dio hasta la última gota de sangre. Mártir en la época en la que ya no hay mártires, en esta ola bukeliana”, mencionó Brenda.

Martín, otro de los militantes que estuvo en la concentración del FMLN, unas horas antes del ataque, mencionó que Juan “era un hombre muy humano, que no buscaba el bien propio, sino que se preocupaba por los compañeros. Era un hombre que tenía mucha esperanza. Yo lo vi el día domingo y cada quien se fue a su casa sin saber que esa sería la última vez que lo veíamos”. Martín iba a subirse en el mismo pick up, pero otro compañero le dijo que ya estaba muy lleno y que se subiera a otro.

“Que no crean que con eso nos van a amedrentar. Jamás. Jamás”, reaccionó el candidato Rogelio Canales, en la vela de Juan. “Que se guarden sus intenciones, porque nosotros tenemos más valentía que un volcán. ¿Por qué? Porque nos asiste la razón, la valentía, la verdad y la ley (...) Son una guarida de personas malhechoras. Estoy consternado e indignado”, expresó y agregó que Bukele pretende crear, a través de su discurso incendiario, un ambiente en el que haya una población que desarrolle condiciones para un gobierno autoritario y dictatorial. 

“Espero que la sangre de los compañeros no caiga más y que esto le sirva a la gente para reflexionar (...) Espero que salga a la luz la verdad”, finalizó Brenda, sentada a un lado del féretro. Aseguró que no tiene miedo de seguir participando en asuntos político electorales relacionados al FMLN: “El miedo no es saludable, no tengo miedo”. 

*Con reportes de Óscar González, Emerson Flores y Gabriela Villarroel.

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