En Tasajera aún esperan la UCI que Bukele prometió

En agosto de 2020, tras investigaciones periodísticas que revelaron la corrupción del gobierno en medio de la pandemia, el presidente Nayib Bukele anunció una Unidad de Salud con una Unidad de Cuidados Intensivos en la isla Tasajera. Un año y tres meses después no hay avances en la construcción de una obra que, según expertos, es inviable por las condiciones de la isla que ni siquiera tiene agua potable. La promesa de Bukele no solo fue engañosa, sino inviable y populista.

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Por Carmen Valeria Escobar

Por Carmen Valeria Escobar

El 27 de agosto de 2020, el presidente de la República, Nayib Bukele, prometió a los habitantes de la Isla Tasajera que su gobierno construiría una Unidad de Salud equipada con una Unidad de Cuidados Intensivos (UCI). Agregó que esta isla, ubicada en la zona costera del municipio de San Luis La Herradura, La Paz, ha sido “históricamente olvidada”. Pero un año y tres meses después, la promesa sigue sin cumplirse, no existe la Unidad de Salud ni mucho menos una UCI. 

“Quiero anunciarles que Salud construirá una Unidad de Salud en la Isla Tasajera, una zona históricamente olvidada. Este centro de salud contará con una Unidad de Cuidados Intensivos”, prometió el presidente Bukele ese día, mientras acompañaba al exembajador de Estados Unidos en El Salvador, Ronald Johnson, de quien presumía que era su amigo y que en ese momento las relaciones diplomáticas entre Estados Unidos y El Salvador eran fuertes y estables. 

La sección Ojo de Gato de GatoEncerrado, que hace verificaciones del discurso público de los funcionarios, viajó a la isla y no solo constató que la promesa ha sido incumplida 15 meses después, sino que es inviable una UCI en la zona. Por lo tanto, la afirmación del presidente Bukele a los habitantes de Tasajera encaja en la definición de Engañosa, ya que no solo prometió algo que no tenía la intención de cumplir en el corto plazo, sino que también anunció una obra que es imposible de realizar sin antes resolver problemas básicos de las familias, como el acceso al agua potable. 

Además de visitar la isla, GatoEncerrado solicitó información al Ministerio de Salud y al Ministerio de Obras Pública (MOP) sobre la construcción de la Unidad de Salud en la zona, pero la respuesta fue que esa información está catalogada en el índice de reserva hasta que exista un contrato en firme o que haya transcurrido un plazo de cuatro años, bajo el argumento de que revelar esa información “puede generar una ventaja indebida a una persona en perjuicio de un tercero”, según el artículo 19 de la Ley de Acceso a la Información Pública (LAIP). El MOP detalló que “el proyecto solicitado se encuentra en etapa de preparación del Perfil Técnico Económico”.

Captura de respuesta de la resolución de oficina de acceso a la información del MOP.

Esta revista también buscó personalmente, en dos ocasiones distintas, al ministro de salud, Francisco Alabí, para que explicara por qué la promesa de Bukele sigue sin cumplirse más de un año después. En ambas ocasiones, el ministro se limitó a escuchar la pregunta y se negó a responder y simplemente siguió caminando. Ambas ocasiones ocurrieron a la salida de entrevistas de radio y de un canal de televisión.

Vista de la Isla Tasajera, ubicada en San Luis La Herradura, La Paz. Foto/Emerson Flores

(Sobre)vivir en la Isla Tasajera

La Isla Tasajera está ubicada a 10 minutos de distancia en lancha de la Costa del Sol, una de las zonas turísticas más importantes del país con hoteles de playa, ranchos de lujo, calles pavimentadas y agua potable.

En sus 21 kilómetros cuadrados, la isla es el hogar de 384 familias, según el censo de la Asociación de Desarrollo Comunal (Adesco) de la zona. Estas familias tienen servicio eléctrico, pero la señal de internet y de telefonía es inestable. Lo peor de todo es que no tienen acceso al agua potable. Para abastecerse de agua, tienen que sacarla de pozos que comparten entre familias.

La mayoría de los habitantes dependen del mar. Unos se dedican a la pesca y a vender lo que pescan. Otros, los más jóvenes, manejan lanchas y ofrecen viajes a los turistas. Antes de la pandemia por COVID-19, los lancheros podían llegar a ganar hasta $40 en días feriados. Actualmente, según contaron a GatoEncerrado, solo logran juntar $10 en toda una semana, ya que el turismo bajó desde la cuarentena obligatoria por el coronavirus.

En la Isla Tasajera nunca ha habido un médico destacado y tampoco enfermeras. Si una mujer o niño se enferma, tiene que ser trasladado hasta el hospital Santa Teresa de Zacatecoluca, ubicado a una hora y media de distancia en autobús del transporte colectivo. El primer tramo del recorrido, para salir de la isla, tiene que hacerse en lancha. Las familias que llevan a un enfermo hacia el hospital deben pagar la gasolina a los lancheros. Si es de día, los lancheros les cobran $5 por el viaje de ida y otros $5 por el viaje de regreso. Si el traslado es de noche, el viaje cuesta $10. Aunque existe un puesto de la Policía costera en la isla, nunca ha habido una coordinación para que los policías ayuden a trasladar a los enfermos hasta tierra firme. 

El arquitecto especializado en planificación urbana y regional, Carlos Ferrufino, explicó a GatoEncerrado que una coordinación entre las autoridades y la comunidad podría ser más oportuna que una UCI en la zona. Tasajera no es la única isla en el país que ha tenido el problema de no tener acceso directo al sistema de salud. En junio de 2019, el presidente Bukele prometió lanchas ambulancias para la isla La Pirraya y otras en el oriente y occidente del país, como una medida más efectiva para transportar pacientes de emergencia a unidades de salud u hospitales. Hasta la fecha, esas lanchas ambulancias prometidas por el mandatario tampoco han sido entregadas. 

“La idea es evitar que alguien llegue a la UCI, esa es la prioridad. Lo ideal es la medicina preventiva para evitar que te pase algo. Luego detectarlo tempranamente. No tiene mucho sentido que haya una UCI en Tasajera por la cantidad de su población y el costo tan oneroso que puede tener una UCI. Puede ser más justificable que haya un excelente servicio de atención de emergencia en la zona y facilitar que puedan llegar fácilmente a ese punto. También, lo mejor es que haya una lancha ambulancia disponible”, explicó Ferrufino. 

Los habitantes que platicaron con esta revista, dijeron que en Tasajera los padecimientos más frecuentes son los gastrointestinales, problemas arteriales y la mayoría de emergencias tienen relación con accidentes o caídas graves que podrían ser atendidas por un médico general, si hubiera alguno destacado en la isla. Los lugareños que hablaron con GatoEncerrado dijeron que por COVID-19 solo recuerdan dos casos de personas que fallecieron. 

Los lugareños también recuerdan que se alegraron cuando el presidente Bukele prometió una UCI en la isla, aunque la mayoría confesó no saber qué es exactamente una UCI: “Acá, la mayoría somos cristianos y creemos que Dios se ha tocado el corazón para que nos ayuden”, comentó Evangelina Granados.

El milagro, según Evangelina y otros habitantes, parecía más real cuando dos días después de la promesa, el 29 de agosto, el ministro de Salud, Francisco Alabí, llegó a la isla con una comitiva. Alabí les dijo que había llegado para inspeccionar el terreno en el que la UCI iba a ser construida. Después de la visita, el personal del Ministerio de Salud se comunicó con la Adesco para informar que el terreno seleccionado era un espacio de la alcaldía municipal en medio de la isla, pero que era muy pequeño. Esa fue la última comunicación que tuvieron sobre la promesa presidencial.

Visita de los ministros de Salud y Obras Públicas a la Isla Tasajera. Foto/Twitter de Ministro de Salud.

En mayo de este año, empleados del Ministerio de Obras Públicas (MOP) llegaron a la Isla Tasajera para hacer un análisis del suelo de un nuevo terreno seleccionado para la construcción. Este espacio no es propiedad gubernamental, sino una extensión de tierra de mil metros, propiedad de un empresario chino taiwanés llamado Chun Heiseng Tang, mejor conocido en la zona como Otto Tang. El taiwanés fue propietario de la empresa Formosa, que se dedica a la venta y exportación, principalmente, de aleta de tiburón y atún blanco, camarón y cangrejo, según consta en los registros del Centro Nacional de Registros (CNR).

Tang también fue uno de los vinculados al caso INSEPRO, uno de los más famosos por desfalco a nivel nacional en el que un grupo de empresarios, liderado por Roberto Mathies Hill en conjunto con otros empresarios, entre los que se encontraba Tang. Este grupo, a través de INSEPRO y FINSEPRO, se hicieron pasar por entidades bancarias y estafaron por más de mil millones de colones a cientos de salvadoreños, entre ellos a las familias más prominentes del país. Tang murió en febrero de este año y dejó el terreno a sus hijos. Ese mismo terreno en el que el gobierno pretende hacer una unidad de salud.

Lo último sobre el proceso de construcción de la Unidad de Salud, que GatoEncerrado encontró, es que el MOP solicitó un permiso ambiental al Ministerio de Medio Ambiente y Recursos Naturales (MARN). Específicamente fue para construir “una Unidad Comunitaria de Salud Familiar”. Pero, en el registro de los trámites del MARN, aparece que el proceso con número de identificación NFA625-2021 fue “abandonado por el titular” en mayo de este año. 

Esperanza y resignación

Luego de los 15 meses, algunos de los habitantes de la isla han comenzado a resignarse. Uno de los pescadores dijo a esta revista que comienza a ver lejano el proyecto: “Es bueno lo que van a hacer, pero se están tardando mucho tiempo”. 

Otra habitante también comentó que muchos de sus vecinos comparten una sensación de incertidumbre y desilusión por la tardanza de la construcción: “Mire, nosotros sí sabemos lo que es estar en la crisis. Yo, la verdad, sí creo que van a construir, pero no por nosotros sino por cumplir con intereses capitalistas”, dijo, a la vez que pidió no publicar su nombre en esta verificación. 

Esos intereses, agregó la habitante, son los que tienen la familia Closa, que pretende construir, con el respaldo del gobierno de Nayib Bukele, el megaproyecto turístico “El Cancún de El Salvador” en la Isla Tasajera. Este proyecto turístico provoca temor en los habitantes, ya que sienten la amenaza de que serán desalojados. En Octubre de 2019, la ministra de Vivienda, Michelle Sol, se comprometió a darles escrituras de terrenos a los habitantes de la zona, pero en la realidad solo se las dio a 11 de las 384 familias, como reveló GatoEncerrado. El resto se siente en el limbo por la inminente construcción del proyecto turístico.

El plan Cuscatlán (es decir, el plan de gobierno) contempla que uno de los enfoques del gobierno es establecer como eje prioritario el turismo “sol y playa”, dentro del cual se encuentra la zona de la Costa del Sol. En ese apartado, el plan menciona la falta de organización de las clínicas especializadas en proporcionar servicios, así como la falta de promoción en el exterior, por lo que un objetivo es la mejora de la infraestructura en el área para atraer turistas. Esto último, según el cronograma del plan, estaba programado para iniciar en 2021.

Una UCI inviable

Cuando el presidente Bukele prometió una Unidad de Salud y una UCI a “una isla históricamente olvidada”, lo hizo en un contexto específico. Fue en agosto de 2020, cuando su gestión gubernamental estaba en crisis por investigaciones periodísticas que revelaron diferentes casos de corrupción en medio de la pandemia por COVID-19. 

La promesa de una UCI sonó bien en las redes sociales de la presidencia y alegró a los habitantes de la isla, pero desde un inicio era una promesa que carecía de coherencia con el lugar, según expertos, Generalmente, las UCI son el punto más alto de la red hospitalaria, al que llegan pacientes en estado crítico. Según datos de las direcciones regionales de salud y del Sistema de Salud básico integral (SIBASI), a escala nacional en existen solamente cuatro Unidades de Cuidados Intensivos en el sistema de salud público: una en la zona occidental del país, una en la zona oriental y dos en la zona metropolitana, incluyendo el Hospital El Salvador. Hasta 2018, estas UCI contaban con un aproximado de 4 a 20 camas por unidad, a excepción del Hospital El Salvador que según la versión del gobierno de Bukele cuenta con 105 camas. El uso de las UCI aumentó con la llegada a El Salvador de la pandemia por COVID-19, debido a que los paciente graves eran intubados y recibían oxígeno en las UCI. 

Milton Brizuela, presidente del Colegio Médico de El Salvador, dijo a GatoEncerrado que la promesa presidencial es algo imposible de cumplir, ya que la isla no cumple con los requerimientos básicos para el funcionamiento de una Unidad de Cuidados Intensivos.  

“Desde el punto de salud pública, vimos en el Colegio Médico que la UCI no era viable. Probablemente fue una oferta política populista que no tiene nada que ver con la salud. En el país no hay ni suficientes especialistas intensivistas para siquiera atender los casos de COVID en pacientes graves. La mayoría han sido atendidos por médicos generales, guiados por intensivistas. Entonces, en un lugar tan remoto cómo va a contratar médicos especializados, si primero no hay suficientes en el país. Y segundo, probablemente no habrá necesidad de utilizar esa UCI, sino una vez al año o cada dos años”. 

Para Brizuela, lo correcto en Tasajera sería reforzar el primer nivel de salud, en el que se encuentran las Unidades de Salud, para que un médico de primer nivel evalúe los pacientes y solo si es necesario los remita a hospitales con una estructura especializada, como las UCI.

Además de una estructura para el funcionamiento de una UCI, son necesarias las camas hospitalarias, oxígeno, ventiladores mecánicos, laboratorio clínico, espacios de radiografías, tomografía y resonancia, y cada una de esas áreas con su equipo especializado. También son necesarias las lavadoras y cocinas. Pero en la isla no hay tuberías de agua potable para instalar lavadoras. Por todos estos requerimientos es que las UCI forman parte de hospitales especializados y no de unidades comunitarias, ubicadas en una isla, según coincidieron el doctor Brizuela y el arquitecto Ferrufino.

“Se deben de considerar los servicios como agua potable con una calidad superior a la estándar para el cuidado de pacientes y se debe asegurar un proceso de filtrado, debe tener un servicio de energía eléctrica que pueda ser respaldado en el caso de un apagón para asegurar que si se va la energía no se apague el equipo. Debe haber sistema de aire acondicionado que no permita que entren bacterias del exterior y que funcione 24/7. Tenés que poder recoger muestras en una situación higiénica y es muy sensible el tema de los desechos que salen de esa unidad. Eso es particularmente sensible, porque no querés generar contaminación alrededor”, comentó Ferrufino. 

De acuerdo con Ferrufino, lo único que podría justificar la construcción de una UCI en la Isla Tasajera es si en la zona se recibiera una cantidad mucho mayor de visitantes que la cantidad de pobladores. En otras palabras, sería más lógico construir una UCI si la isla formara parte de un destino turístico que evidencie la necesidad. Un destino turístico como el proyecto Cancún de El Salvador.

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