
El Gobierno de Nayib Bukele se jacta de ser pionero mundial por implementar la combinación de la inteligencia artificial con la telemedicina, a través de la aplicación móvil “DoctorSV”, lanzada en alianza con Google. Sin embargo, el gremio médico advierte que esa innovación es tan solo un parche para disimular la crisis del sistema de salud pública, donde no hay medicinas ni insumos médicos y donde la mitad de los especialistas han renunciado a sus plazas y otros 7,772 trabajadores de la salud fueron despedidos, de forma arbitraria y bajo un ambiente hostil.
Enero 14, 2026
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Bajo la administración de Nayib Bukele, el sistema de salud pública se exhibe internacionalmente como una modernización sin precedentes, donde los hospitales son restaurados, hay nueva infraestructura y una apuesta ambiciosa y pionera por la combinación de la inteligencia artificial con la telemedicina. Pero, debajo de esa propaganda gubernamental, médicos y pacientes denuncian un deterioro significativo en la calidad de la atención cotidiana, faltan medicamentos en las farmacias de los hospitales y clínicas públicas, las citas con especialistas se retrasan durante meses y la escasez de personal médico se profundizó tras despidos masivos que, según las denuncias, dejaron a 7,772 trabajadores del sistema público de salud sin empleo al final de 2025. En paralelo, el gremio médico advierte que los contratos millonarios, y poco transparentes, con las farmacias y laboratorios privados no son un complemento de la innovación, sino el síntoma del desabastecimiento de medicinas y una privatización disfrazada.
Mientras Bukele se jacta de estar implementando “la mejor tecnología posible para construir el mejor sistema universal de salud pública del mundo”; el gremio médico y los sindicatos advierten que la apuesta por la inteligencia artificial es tan solo un parche tecnológico para tapar y disimular la crisis de insumos, encubrir la escasez de medicinas, la degradación en la atención de los pacientes, la opacidad en la gestión pública y, lo más grave, la hemorragia de talento. Según datos del Sindicato de Médicos Trabajadores del Seguro Social (SIMETRISSS), el 45 % de los especialistas del Seguro Social han renunciado y en la red hospitalaria han renunciado la mitad. En la mayoría de los casos, han renunciado por el deterioro en sus condiciones laborales, salarios bajos para el nivel de formación académica y carga laboral, el estancamiento del contrato colectivo y un ambiente que se percibe como hostil, desgastante y que afecta la salud mental.
Dicho de otra manera, para comprender la gravedad de esta crisis: con la fuga de los especialistas, el sistema de salud pública es actualmente incapaz de atender a todos los pacientes, aunque estén muy enfermos y necesiten la intervención inmediata de especialistas.
Pese a esa realidad, señala el gremio médico, el Gobierno de Bukele ha priorizado la “implementación de la mejor tecnología posible” para continuar con su narrativa de que está “haciendo historia” en salud pública a través de la aplicación móvil “DoctorSV”, lanzada oficialmente en noviembre de 2025. El proyecto fue presentado como parte de la alianza con Google Cloud y como pieza central del financiamiento del Banco de Desarrollo de Centroamérica y el Caribe (CAF), que otorgó al Estado salvadoreño un préstamo de $77 millones para telemedicina.
Según la versión oficial, la aplicación permite a los usuarios realizar videoconsultas 24/7, recibir recetas electrónicas y obtener medicamentos gratuitos en farmacias privadas. Además, tiene un 93 % de “asertividad diagnóstica”, gracias a la tecnología de Gemini IA.
Usuarios de la aplicación relataron a GatoEncerrado que es ágil, fácil de usar y que, al menos para consultas generales, la experiencia fue satisfactoria. Contaron que recibieron su receta de forma electrónica y luego retiraron los medicamentos en farmacias privadas cercanas a su vivienda, sin pagar un solo centavo. En términos generales, la calificaron como una app “buena”, que cumple con lo que promete y que, en efecto, se siente como algo novedoso.
Pero, más allá de la experiencia de usuario y la interfaz, “DoctorSV” ha encendido las alertas por la cantidad de permisos que solicita y por las posibles vulnerabilidades digitales que abre.
Un experto en tecnología y seguridad digital (quien prefirió no ser identificado para evitar represalias en el contexto autoritario de El Salvador) explicó a GatoEncerrado que la aplicación “DoctorSV” pide permisos excesivos a los usuarios y que van más allá de los que estrictamente necesita para proveer los servicios de salud que ofrece.
“En la lista de permisos que la aplicación puede solicitar está el acceso a la agenda, uso de la cámara, posición del dispositivo, uso de micrófono, asociar dispositivos Bluetooth, entre otros. A simple vista, hay algunos que pueden resultar excesivos y, por tanto, deberían restringirse para evitar que se explote alguna vulnerabilidad o que se extraigan –por accidente o intencionalmente– datos que pongan en riesgo la intimidad de las personas”, dijo.
El experto agregó que por ahora no existen suficientes datos para medir cuánto y cómo interviene la inteligencia artificial en todo el proceso de diagnóstico y procesamiento de datos. No por falta de interés público, sino porque nada de los aspectos técnicos de la aplicación se han puesto a disposición de la ciudadanía. Esa opacidad, sostiene, vuelve más inquietante la solicitud de permisos para acceder a información y funciones del teléfono que podrían vulnerar la privacidad e intimidad de los usuarios. Principalmente porque el Gobierno de Bukele ya ha sido señalado de utilizar software espía, como Pegasus, para vigilar a periodistas y a quienes considera críticos y opositores políticos.
“Lo que sí me causa enorme preocupación es lo que se pueda hacer con los datos que se guarden. Las políticas de privacidad (de la App) establecen que se guardarán de forma permanente. Y dado que son datos personales sensibles (es decir, que requieren especial protección), lo que se está haciendo es incrementando innecesariamente el riesgo para el usuario final. No es de descartar que, eventualmente, pueda circular en internet la grabación de la consulta de algún paciente por su oposición política o porque vulneraron algún servidor del Gobierno”, advirtió el experto.
El presidente del Colegio Médico de El Salvador, Iván Solano Leiva, dijo a GatoEncerrado que además de las vulneraciones y riesgos digitales de la aplicación “DoctorSV”, le sorprendió las declaraciones oficiales sobre que la inteligencia artificial implementada en esa aplicación supera al juicio clínico de los médicos.
“Rechazamos esas declaraciones, porque están fuera de toda realidad, y fuera de toda medicina basada en evidencias. Más bien, parece una declaración de medicina basada en ocurrencias”, dijo Solano.
Rafael Aguirre, médico y secretario general del SIMETRISSS, explicó a GatoEncerrado que la aplicación “DoctorSV” se lanzó sin consulta previa al gremio médico y sin incorporar sugerencias que este sector podría haber aportado. Esto, sin embargo, no es algo nuevo. El Gobierno de Bukele, de hecho, se ha caracterizado por hacer lanzamientos de planes nacionales de salud que no existen o que no están completos y para los cuales no se tomó en cuenta la opinión del gremio que sostiene el sistema en el día a día.

En cuanto a lo técnico, Aguirre señaló que la aplicación ha sido descargada por un poco más de 300,000 usuarios. Pero ese número, advierte, apenas equivale a alrededor del 4 % de la población que se puede beneficiar de esta política de salud, mientras que el 96 % restante sigue llegando a hospitales, a las clínicas comunales y a unidades de salud, donde se encuentran con una realidad muy distinta a la planteada en la propaganda gubernamental. En esos centros públicos de salud, los usuarios enfrentan, con frecuencia, la falta de insumos para medir la presión arterial o hacerse exámenes.
Aguirre plantea que hay una grieta cada vez más difícil de ocultar entre la realidad y la propaganda gubernamental. Mientras en los hospitales y clínicas públicas persiste el desabastecimiento de medicamentos y la fuga del 45 % de especialistas en el ISSS y del 50 % en todo el sistema público de salud, el Gobierno de Bukele ha destinado $5.8 millones en contratos, poco transparentes, con farmacias y laboratorios privados. GatoEncerrado solicitó, por medio de la Ley de Acceso a la Información, esos contratos que el gobierno celebró con las farmacias y laboratorios privados, pero la solicitud no fue respondida.
En la práctica, según explicó el doctor Aguirre, exámenes básicos como el ácido úrico o la hormona tiroidea (TSH) se suspenden en centros institucionales por falta de insumos que, comprados por el sistema público, cuestan centavos o pocos dólares; pero cuando el paciente se ve obligado a realizarlos en laboratorios privados, el precio puede ascender hasta $47. Para el médico, antes de financiar la “innovación” que sirve como parche tecnológico para disimular la crisis, el gobierno debería fortalecer los laboratorios públicos y contratar más especialistas, como radiólogos.
Aguirre sostiene que esta innovación en el sistema de salud es, en el fondo, otra forma de profundizar la desigualdad social. Advierte que, si el Gobierno de Bukele sigue apostando por soluciones que dependen del sector privado mientras la red pública se debilita, el resultado es predecible: quienes tienen recursos económicos podrán sortear la crisis pagando, mientras que las mayorías pobres quedarán más lejos de una atención médica oportuna y de calidad.
“No podemos seguir permitiendo esta situación y eso es un abandono del sistema nacional por querer fortalecer un sistema privado de atención. ¿Y cuál es el problema en que la atención sea privada? Recordemos, ¿qué es lo que pasó con las telecomunicaciones? Allí lo que pasó fue que se hicieron categorías de ciudadanos, ¿sí? Ahora está el ciudadano que puede adquirir un teléfono de baja gama, el de media gama y el de alta gama. ¿Ustedes lo han escuchado cuando han ido a las telecomunicaciones? Uno va y dice: ‘Mire, yo quiero un teléfono’ y le responden a uno: ‘¿Cómo lo quiere? ¿De alta, de baja o de media gama? Y eso tiene que ver con el precio. Hay diferencias entre un telefonito de $100 a un teléfono de $1800. Lo mismo quieren hacer con la salud: Quieren categorizar a nuestra población. Categoría A, categoría B, categoría C y categoría Z. Y eso no lo podemos permitir”, dijo Aguirre.
Para el secretario del SIMETRISSS, la innovación tecnológica que se está implementando en el sistema público de salud, y de la que se jacta el Gobierno de Bukele, es como ponerle un GPS de última generación a un vehículo viejo y sin combustible.
El presidente del Colegio Médico de El Salvador también señaló que los recientes despidos masivos de unos siete mil doctores, especialistas, enfermeras y personal técnico en el Ministerio de Salud, el Seguro Social y el Fondo Solidario para la Salud es el aviso de que la crisis y la baja calidad en atención médica se agudizará en 2026, poniéndo en riesgo la vida de los salvadoreños. Lo peor de todo, según expresó, es que esta es una “crisis premeditada” con el objetivo de facilitar procesos de “innovación” y posible privatización de los servicios de salud.
Algunas de las personas despedidas en el sector salud confirmaron a GatoEncerrado que sus plazas fueron canceladas sin ninguna explicación, y en varios casos sin que se respetara el tiempo pactado en los contratos. También cuestionaron la narrativa oficial que intenta justificar los despidos bajo el argumento de supuestos malos tratos a los pacientes, pero eso no consta en sus expedientes laborales, en los que no existe ningún llamado de atención ni proceso disciplinario previo. Además, han denunciado públicamente que entre las personas despedidas están quienes denunciaban carencias en el sistema público y exigían transparencia a las autoridades.
En el fondo, el Colegio Médico, los sindicatos, el gremio y las personas del sector salud que han sido despedidas coinciden en que la aplicación “DoctorSV” es una innovación tecnológica interesante, pero que no resuelve la crisis del sistema público de salud salvadoreño. Solo la encubre y la disimula.
*Esta nota fue realizada con el auspicio del Fondo de Canadá para iniciativas locales de la Embajada de Canadá, para Costa Rica, Nicaragua y Honduras.


