
Sin datos abiertos al público ni a sus propios afiliados, el partido oficialista Nuevas Ideas ratificó a Nayib Bukele y a su compañero de fórmula, Félix Ulloa, para que busquen un tercer período presidencial consecutivo. La reelección, que antes de Bukele estaba prohibida por la Constitución, ahora es permitida gracias a que el mandatario secuestró todas las instituciones del Estado para diseñar un país en el que puede permanecer en el poder de forma indefinida y sin oposición real.
Editado por Ezequiel Barrera | Julio 13, 2026
El guion de Nuevas Ideas se ejecutó sin sorpresas. En la elección interna, diseñada para una precandidatura única y sin datos abiertos al público ni a sus afiliados, el partido oficialista ratificó este 12 de julio a Nayib Bukele y a su compañero de fórmula, Félix Ulloa, para que se postulen a un tercer periodo consecutivo en las elecciones generales del 28 de febrero de 2027.
Tras concluir los comicios internos, el partido colgó en su cuenta de X el enlace a la página web de los resultados de sus elecciones, con los que ya tienen definidos a sus candidatos a la Presidencia de la República, a diputados y diputadas de la Asamblea Legislativa y candidatos a las alcaldías. En esa plataforma web, Bukele figura como candidato único sin especificar cuántos afiliados estaban aprobados para votar, ni cuántos de esos militantes votaron por él. Ni siquiera aparece el porcentaje con el que fue ratificado. Es más, tampoco aparece a su lado Félix Ulloa, quien sigue siendo su compañero de fórmula, como lo ha sido desde la primera vez que se postularon para ganar las elecciones en 2019. Simplemente aparece su fotografía, su nombre y el título “Presidente”.
En las categorías de los resultados para candidatos a diputaciones y alcaldías, el partido se limitó a sustituir las cifras absolutas por porcentajes de victoria, omitiendo deliberadamente el caudal de votos emitidos y el tamaño real del padrón de afiliados. Lo que, en consecuencia, deja datos que no son verificables de forma independiente. En el caso de los resultados de diputaciones, los porcentajes pueden sumar más de 100 % por candidatura múltiple; lo que significa que cada votante pudo haber marcado varios candidatos.
Con estos resultados, Bukele y Ulloa podrán participar por tercera vez consecutiva en elecciones presidenciales. Esto era inconstitucional e ilegal antes de que Bukele llegara al poder y antes de haber secuestrado los tres poderes del Estado y todas instituciones públicas, incluyendo al Tribunal Supremo Electoral (TSE). Desde 2021, cuando su partido ganó la mayoría absoluta en la Asamblea Legislativa, lo primero que hizo fue descabezar a la Corte Suprema de Justicia e imponer magistrados afines a sus intereses. Asimismo, destituyó al fiscal general de ese momento (Raúl Melara) y nombró a uno (Rodolfo Delgado) que ha demostrado genuflexión. Esos nuevos magistrados reinterpretaron la Constitución, a conveniencia de Bukele, y concluyeron que la reelección presidencial no es inconstitucional. Luego, los diputados ejecutaron una serie de reformas a la Constitución y a las leyes para expulsar a la oposición y desfinanciarla. Así crearon las condiciones para que Nuevas Ideas gane las elecciones.
Una de las maniobras de la Asamblea bukelista fue la aprobación de una disposición transitoria para reducir a tres años el periodo presidencial actual. Así, este mandato —el segundo consecutivo— que originalmente debía expirar en 2029, concluirá dos años antes. Según el cálculo político de Nuevas Ideas, el ajuste era necesario para adelantar la elección del Ejecutivo y unificarla en un calendario electoral sincronizado con los comicios legislativos municipales de 2027. Pero eso no fue todo. Los diputados también aumentaron de cinco a seis años la duración de los futuros períodos presidenciales, asegurando así que el engranaje electoral mantenga simultaneidad.
Las reformas constitucionales también eliminaron la segunda vuelta electoral y suprimieron el financiamiento público a los partidos políticos. Esta estocada es, a criterio de la organización Acción Ciudadana, un evidente retroceso frente a los pasos históricos que se habían dado para transparentar el dinero en la política partidaria. Además, la medida condena a los partidos políticos a depender exclusivamente de donantes privados, lo que compromete la independencia ideológica y fractura la competencia electoral. Esto, a su vez, abre un portillo para que el crimen organizado pueda financiar campañas políticas.
Las elecciones de 2027, además de desarrollarse bajo nuevas reglas, también se darán bajo un contexto en el que el gobierno de Bukele mantiene un amplio respaldo sostenido en la mejora de la seguridad con la implementación del régimen de excepción que suspende garantías constitucionales y que ha permitido a las autoridades cometer detenciones arbitrarias, torturas en prisión y violaciones del debido proceso. Bukele ha eliminado la transparencia poniendo bajo reserva la información y las organizaciones de derechos humanos, activistas, sindicalistas, periodistas y voces críticas enfrentan persecución política.
Sobre la actuación del segundo mandato de Bukele, la última encuesta de la UCA señaló que al evaluar directamente al gobierno, la población reafirma a la seguridad y el combate a las pandillas como sus principales logros, pero señalan a la economía, el desempleo e irregularidades en el sistema de salud como fracasos relevantes, junto con una postura crítica más evidente de la situación de los derechos humanos.


