Un portavoz de OpenAI remite a una página web en la que se describen los planes de la empresa para minimizar el consumo de agua, mientras que Google se propone reponer el 120 % del agua dulce que consumen sus centros de procesamiento de datos para 2030 a través de diversos proyectos de gestión responsable del agua.

Algunas empresas, como Google, también están encontrando formas inteligentes de aprovechar el calor residual de los centros de datos para ayudar a abordar otros retos de sostenibilidad, como reducir la dependencia de los combustibles fósiles en la calefacción de los edificios. En toda Europa, algunos centros de procesamiento de datos están canalizando el calor de los circuitos de refrigeración hacia sistemas de calefacción urbana utilizados para calentar edificios.

El futuro del consumo de agua de la IA depende de las decisiones que tomen las empresas tecnológicas, los ingenieros y los responsables políticos en los próximos años, afirma Masanet: la ubicación de los centros de procesamiento de datos, su infraestructura energética local y su clima, así como su diseño. “Si eliges un conjunto de opciones, tu cifra se disparará”, afirma. “Si eliges otro conjunto de opciones, se reducirá considerablemente”.

Artículo traducido por Debbie Ponchner