Gato cinéfilo

The Lighthouse: La locura como agente interno del ser humano

Alex Martínez

Alex Martínez

Fotógrafo y periodista independiente. Bloguero del sitio La habitación de las luces obscenas y colaborador en la revista Bulla.

The Lighthouse, nominada a Mejor Fotografía en los Oscars 2020, refleja cómo la soledad y el miedo por lo desconocido puede llevar a la locura hasta a la persona más cuerda. Robert Eggers hace un estudio sobre el ser humano, en su enfrentamiento con la naturaleza y los misterios que esta le oculta.

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Desde su origen, el ser humano ha enfrentado sus temores más primigenios. El miedo a lo desconocido es parte fundamental de los instintos más bajos: La soledad, la noche, la enormidad del mundo y la incerteza del mar, son algunos factores que permitieron el surgimiento de los mitos, debido a la poca información. 

Al igual que en su ópera prima The Witch, de 2015, Eggers nos plantea cómo el ser humano debe enfrentar sus temores a la naturaleza y los mitos que surgen alrededor de ésta por la falta de conocimiento. El director retrata al ser humano en su camino a la locura, que surge debido a la sugestión y a la animalidad que lo lleva a corromperse y deja a sus protagonistas desnudos ante la incerteza de su provenir.

Eggers explora de manera sublime la decadencia del humano ante sus propios miedos y deseos más bajos. Como si fuera una versión más antigua del Señor de la Mosca (del autor William Golding), la película nos sitúa en una isla desolada donde dos faroleros deben convivir por semanas en situaciones llenas de precariedad y misterio. Los deseos sexuales, el alcohol, el aislamiento social y los delirios mentales son la combinación que llevará a nuestros protagonistas a tocar fondo de la forma más cruda.

Los actores Willem Dafoe y Robert Pattinson dan vida a los personajes de la película El Faro.

La historia de The Lighthouse gira alrededor de un joven aprendiz de farolero llamado Efraím Wisllow y un viejo león de mar llamado Thomas Wake, quienes deben pasar semanas en vigía para mantener en funcionamiento un faro de una isla desierta. La relación de estos dos extraños fluctúa entre la amistad en las borracheras y la lucha sobre quién tiene el mando en la situación. Cada uno posee un pasado turbio y secretos que poco a poco revelan su verdadera naturaleza. El faro es el único testigo y pieza clave del paso hacia la locura de los personajes.

Las referencias que oculta la cinta van desde la mitología griega, con el mito de Prometeo, hasta un acercamiento al mundo lovecraftniano. Además, según el director, la historia se basa en relatos verdaderos de antiguos faroleros que se mezclan con un ambiente viciado. Recuerda a Corazón delator, de Edgar Allan Poe, en el que un joven decide acabar con la vida de un anciano por no soportar su ojo informe, lo que lo llevó al abismo de su condición humana. Los personajes de esta cinta también nos llevan a esos seres olvidados y oscuros del expresionismo alemán.

*Fotos de la película

Alex Martínez

Alex Martínez

Fotógrafo y periodista independiente. Bloguero del sitio La habitación de las luces obscenas y colaborador en la revista Bulla.

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