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La intervención del río Sensunapán pone en riesgo a las artesanas de Nahuizalco

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Por Emerson Flores

Por Emerson Flores

En el cantón Anal Abajo, de Nahuizalco, hay 80 artesanos. En su mayoría son mujeres que venden su producto en las afueras del mercado municipal. Solo el 18 % de este sector recibió el subsidio otorgado por el Gobierno, según datos de los líderes comunitarios. Las artesanas de la zona dijeron a GatoEncerrado que es vital salir a vender, porque es la fuente de ingresos para ellas y sus familias, pero igual de importante es la protección del río Sensunapán, ya que también se dedican al cultivo de tule con el que elaboran petates, cestas y otros productos artesanales, más otras plantas que les sirven de alimento. 

El cierre de los caminos comunalespor parte de las hidroelécticas, ha afectado su trabajo en la tierra, ya que tienen que hacer mayor esfuerzo para trasladarse. La construcción del proyecto hidroeléctrico en la zona de los cantones Sisimitepet y Pushtan, de Nahuizalco; Loma del Muerto, de Sonsonate; y El Almendro, de Sonzacate, representa un riesgo para el cultivo de la tierra y acabaría con caminos y tradiciones ancestrales que ellas mantienen como forma de vida, según explicaron.

La elaboración de petates, canastas, instrumentos musicales y otros productos son el medio que tienen las mujeres de los cantones Anal abajo y Anal arriba de Nahuizalco para sobrevivir. Foto/Emerson Flores

Gregoria Cortez es artesana desde los ocho años. Vende sus productos en el mercado de Nahuizalco. Debido a la cuarentena dejó de percibir ingresos desde hace tres meses. Foto/Emerson Flores

Blanca Ortiz vende sus artesanías cada ocho días en Nahuizalco. Debido a la cuarentena, pese a que sigue elaborando producto, no pudo venderlo para juntar dinero y alimentar a su familia. Ella cultiva tule en el terreno donde tiene su casa. Foto/Emerson Flores

En un buen día de trabajo, María Hernández gana cerca de $20 para el sustento de su familia. Es artesana y seis personas dependen de su trabajo. Foto/Emerson Flores

Miriam Cruz es el sostén de su madre y sus dos hijos. Pese a que recibió el subsidio de $300 por parte del Gobierno, la falta de trabajo está afectando a su familia. Foto/Emerson Flores

Mélida Pérez cargó, por más de un kilómetro de distancia, un saco de frijoles sobre la cabeza. La Central Hidroeléctrica de Juayúa ha cerrado la calle por donde pasa con sus cosechas.
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La elaboración del petate es una práctica ancestral que mantienen las mujeres de Nahuizalco:"es lo que nos enseñaron los abuelos", manifestó Blanca Ortiz. 

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