La ruta de los sacos solidarios y su desnutrido plan de entrega

El gobierno de Nayib Bukele ordenó la compra de 3.4 millones de cestas con alimentos para cubrir todos los hogares salvadoreños y garantizar seguridad alimentaria ante la crisis por COVID-19. Familias acomodadas, de residenciales de clase media alta de la zona metropolitana, también fueron beneficiadas con el paquete. Mientras tanto, por la falta de criterios claros de entrega, hay hogares pobres que siguen sin recibir el suyo. Esta es la historia de un plan de entrega alimentaria sin dirección y poco transparente.

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Por Julia Gavarrete

Por Julia Gavarrete

Del plan de entrega de cestas solidarias se conoce muy poco. Casi nada. Lo único que se sabe es que sería lanzado para brindar seguridad alimentaria, inicialmente, a 1.7 millones de familias pobres de El Salvador, que Bienestar Social sería el ente encargado de las entregas y que representaría un costo para el Estado de $50 millones mensuales. Fue el mismo presidente Nayib Bukele el que al anunciarlo sostuvo que las entregas se darían mes a mes, dada la crisis por el encierro obligatorio, aunque tiempo después su mensaje cambió y llegó a mencionar que por falta de herramientas para mapear los hogares de El Salvador —sobre todo aquellos más vulnerables—, era necesario redoblar las entregas: de 1.7 millones, el plan pasó a entregar 3.4 millones de sacos solidarios para cubrir todos los hogares salvadoreños. Pero, no todos los hogares los recibieron y otros que sí se dieron el lujo de rechazarlos. 

La falta de un plan estructurado, transparente, con criterios claros de entrega propició que los paquetes hayan llegado hasta las puertas de hogares clase media alta del área metropolitana cuando hay familias en condición de pobreza que no han recibido aún su primer saco. GatoEncerrado buscó las voces de quienes aún siguen a la espera de una ayuda de parte del Gobierno y de los que, aunque tarde, la recibieron; pero, también se dio a la tarea de trazar indicadores que identifiquen dónde están los más vulnerables dentro de los ya vulnerables, un grupo al que el plan de entrega debió haber garantizado seguridad alimentaria no con una bolsa de comida que duraría como mucho dos semanas, según especialistas, sino con un plan de emergencia alimentaria que evitase que estos grupos más pobres sean golpeados en un futuro o por la hambruna o por la desnutrición. Dos meses después de haberse ejecutado este plan, Bukele anunció una segunda entrega.

La hora cero del lanzamiento

Detrás del empaquetado

El reparto de los dulces sacos

Los destinatarios que no debieron ser

Radiografía de los vulnerables

Pese a que no hay un censo poblacional actualizado, especialistas coinciden en que hay bastante información para crear un plan de entrega de sacos alimentarios, que detecte cuáles son las familias en condiciones de vulnerabilidad dentro de grupos ya vulnerables. Este mapa es una muestra de cinco municipios con altos indicadores de vulnerabilidad. 

 

Las entregas que no llegaron

El Gobierno, a través del Ministerio de Agricultura, ordenó la compra de 3.4 millones de sacos con alimentos para distribuir en todos los hogares y garantizar seguridad alimentaria ante la crisis por COVID-19. Pero estos paquetes no llegaron a todos durante su primera entrega.

 

Créditos

Investigación y texto

Julia Gavarrete

Montaje de video

Carolina Amaya

Fotografía

Émerson Flores y Julia Gavarrete

Infografía

Leonel Pacas

Edición

Ezequiel Barrera

Fotografía principal: Casa Presidencial.

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