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Ambiente

El cambio climático amenaza el rendimiento de los futbolistas en el Mundial 2026

El cambio climático está alterando la Copa Mundial, y tanto los futbolistas como los aficionados se enfrentan a crecientes riesgos por el calor durante el evento deportivo más popular del mundo, según un estudio de Climate Central. Actualmente, el calor extremo es más común en estadios de Miami, Ciudad de México, Houston y Guadalajara. 

Partido amistoso entre España y Perú, en Puebla, México. Foto/GatoEncerrado

Por GatoEncerrado

Junio 9, 2026

El calentamiento global será un rival extra en la cancha para las 48 selecciones que disputarán el Mundial de Fútbol 2026. Según el más reciente estudio de la World Weather Attribution (WWA), las altas temperaturas afectarán el rendimiento de los jugadores. El riesgo será mayor en los partidos programados en el interior de México y Estados Unidos, zonas que suelen superar los 30 °C y donde se anticipan jornadas de calor extremo diurno.

Los científicos de la WWA, con sede en el Reino Unido, explicaron que el estudio comparó las temperaturas registradas durante el Mundial de Estados Unidos 1994 con las proyecciones climáticas para la edición de 2026, disputada 32 años después. Según el estudio, desde ese año ha aumentado el número de partidos en los que se prevé que la temperatura de globo y bulbo húmedo (WBGT, como se abrevia en inglés a la métrica para medir el calor húmedo) alcance los 26 °C. En promedio, estos partidos pasaron de 21 a 25 por torneo. El impacto es mucho mayor al analizar los estadios que no cuentan con aire acondicionado. En estos, los juegos propensos a sufrir este calor extremo se dispararon de una media de 6 a 9.

Para sumar al tema, un informe de Climate Central, que evalúa el impacto del calentamiento global en el mundial de fútbol, advierte que el calor amenaza el rendimiento físico en 97 de los 104 partidos del torneo. De hecho, casi la mitad de los encuentros (49) tienen al menos un 50 % de probabilidad de registrar temperaturas críticas para los atletas. El estudio sostiene además que, en 26 de esos casos, el cambio climático elevó este riesgo en un mínimo de 10 puntos porcentuales.

Según análisis de Climate Central, el cambio climático incrementó significativamente la probabilidad de que se registren condiciones de calor extremo durante el partido entre Uruguay y España a disputarse el 26 de junio en Guadalajara, México. El estudio señala que existe un 70 % de probabilidad de que se presenten temperaturas capaces de afectar el rendimiento de los jugadores, una probabilidad de 37 puntos porcentuales mayor como consecuencia del cambio climático.

Climate Central, dirigido por un grupo independiente de científicos y comunicadores que investigan y divulgan información sobre el cambio climático y sus efectos en la vida de las personas, afirma que hay investigaciones que sugieren que las temperaturas superiores a 28°C (82,4°F) pueden afectar al rendimiento de los jugadores de fútbol, especialmente la velocidad, la distancia o la frecuencia con la que corren durante un partido. “Esto puede influir en la estrategia general de un partido y en el estilo de juego de un equipo”, expresa el análisis.

“Los Mundiales del pasado no volverán a repetirse, no porque los jugadores hayan cambiado, sino porque el planeta sí lo ha hecho. Las olas de calor, el clima impredecible y las estaciones cambiantes están reescribiendo las reglas de los deportes que amamos. Los atletas se ven obligados a jugar con más cautela, a elaborar estrategias diferentes y a abandonar los riesgos que antes hacían que el deporte fuera emocionante. A menos que dejemos de quemar combustibles fósiles, el futuro de la competición no se decidirá por quién juega mejor, sino por quién puede soportar el calor”, expresó Shel Winkely, meteorólogo de Climate Central.

Entre los riesgos que pueden sufrir tanto jugadores como aficionados están los calambres por calor, agotamiento e incluso emergencias médicas fatales, como el golpe de calor o deshidratación.

Esta institución añade que si bien no se conoce qué equipos llegarán a la final del 19 de julio en el MetLife Stadium de Nueva Jersey, sí se sabe que ambos equipos enfrentarán una probabilidad del 47 % de sufrir un calor que afecte su rendimiento. Estas probabilidades son 17 puntos porcentuales más altas debido al cambio climático.

El análisis reconoce que la FIFA ha considerado esta realidad climática, y ha programado algunos partidos en horarios nocturnos en zonas de clima caluroso, como por ejemplo el partido entre Túnez y Japón, programado para el sábado 20 de junio a las diez de la noche hora local de Monterrey, México, y que, dicho sea de paso, es el partido número mil de todos los mundiales.

Por su parte, la WWA, destaca que las directrices del sindicato mundial de jugadores (FIFPRO) recomiendan que cuando la temperatura de bulbo húmedo y globo alcance los 26 °C o más, el estrés térmico se convierte en un riesgo real y, por lo tanto, los partidos deben incluir pausas para refrescarse. Con una temperatura de 28 °C o superior, las condiciones se consideran inseguras para jugar y se recomienda su aplazamiento.

“Las altas temperaturas combinadas con altos niveles de humedad son potencialmente muy peligrosas para el cuerpo humano, especialmente al realizar actividades físicas extenuantes, como jugar al fútbol profesional, ya que no solo afectan el rendimiento, sino que también pueden provocar enfermedades graves e insolación”, advierte la WWA.

Mike Tipton, investigador en la Universidad de Portsmouth, señala que “jugar con temperaturas superiores a los 28 °C cambia el partido, ya que afecta a la táctica, el ritmo y la calidad general. Se observa una menor intensidad, menos sprints y, posiblemente, menos ocasiones de gol. A medida que las temperaturas siguen subiendo, los riesgos también aumentan. La exposición prolongada y la deshidratación pueden provocar agotamiento por calor o incluso un golpe de calor, sobre todo en partidos de gran importancia en los que los jugadores tienden a esforzarse más allá de sus límites naturales”.

Según la WWA, el último Mundial en Estados Unidos en 1994, experimentó episodios de calor, pero estas condiciones fueron menos generalizadas que las previstas actualmente, debido al fuerte aumento del calor extremo y el estrés térmico provocado por el cambio climático antropogénico.

Situación de los estadios

Climate Central también analizó la situación de los estadios de América 2026, y señala que actualmente el calor extremo es más común en estadios de Miami, Ciudad de México, Houston y Guadalajara. Sostiene que la frecuencia de los días extremadamente calurosos de junio y julio se ha triplicado, en promedio, en 10 ciudades anfitrionas recurrentes desde que albergaron el torneo anteriormente en 1986 en México y 1994 en Estados Unidos.

Según los organizadores del mundial, se espera la visita de unas cinco millones de personas asistentes a los 16 estadios repartidos entre Canadá, Estados Unidos y México; muchas de ellas, provenientes de climas fríos, quienes podrían enfrentarse a mayores riesgos por el calor.

Climate Central analiza que 14 de los 16 estadios registran ahora más días extremadamente calurosos en junio y julio, que durante la primera Copa Mundial en Norteamérica en 1970. San Francisco y Los Ángeles son las dos excepciones.

Afirma que estas temperaturas extremas y potencialmente peligrosas solían ser raras durante la década de 1970, pero ahora ocurren con mucha más frecuencia.

Situación climática en el Estadio de Guadalajara, México.

Asimismo, el informe destaca los cinco estadios ubicados en las ciudades más vulnerables al calentamiento global. Esta lista incluye al Estadio Hard Rock en Miami y al Estadio NRG en Houston, ambos en Estados Unidos, junto con los estadios Azteca, Monterrey y Guadalajara en territorio mexicano.

El Mundial 2026 se desarrolla del 11 de junio al 19 de julio en 16 estadios de Canadá, Estados Unidos y México, recibiendo a 48 selecciones y con expectativas de unos cinco millones de asistentes, según datos de la FIFA.