Atala afirma que automatizar la creación de sustitutos cutáneos mediante la bioimpresión 3D podría contribuir a que resulten más rentables. “Lo que hace la impresora es ofrecer escalabilidad”, explica. “Se puede reproducir la tecnología… al mismo tiempo, una y otra vez”.

El equipo probó en ratones un sustituto cutáneo de tres capas que utilizaba los seis tipos principales de células humanas presentes en la piel (células de las tres capas cutáneas, así como de los folículos pilosos, los vasos sanguíneos y el pigmento). El sustituto favoreció una cicatrización rápida y una piel de aspecto normal, según informó el equipo en Science Translational Medicine. También observaron la regeneración de los vasos sanguíneos, uno de los principales retos en la investigación sobre sustitutos cutáneos.

En cerdos, las heridas tratadas con un sustituto cutáneo similar (que utilizaba las cuatro células principales de la piel porcina) cicatrizaron con una estructura de trenzado en forma de cesta, en contraste con la cicatrización y la mayor contracción observadas en aquellas tratadas únicamente con hidrogel o con un sustituto cutáneo elaborado con células no personalizadas. Las heridas tratadas con el sustituto también produjeron más moléculas que favorecen la curación y menos que favorecen la formación de cicatrices. El equipo está ahora perfeccionando el proceso de fabricación antes de llevar a cabo ensayos clínicos.

Para que los sustitutos cutáneos bioimpresos en 3D funcionen como se espera en heridas graves, el organismo deberá ensamblar los componentes celulares de las tintas para formar nuevos vasos sanguíneos, nervios y folículos pilosos, algo que ningún constructo ha logrado hasta ahora. Sin embargo, los resultados de Atala en cerdos, que muestran la regeneración de vasos sanguíneos y una reducción de la cicatrización, sugieren que el campo avanza en la dirección correcta.

Los próximos ensayos y los estudios futuros con diferentes biotintas revelarán si los investigadores pueden aprovechar la propia capacidad regenerativa del organismo para lograr una curación sin cicatrices y, tal vez, cambiar el tratamiento de referencia para los supervivientes de quemaduras.

Artículo traducido por Debbie Ponchner