Foto/Emerson Flores

“Estamos a punto de ganar la guerra contra las pandillas”: Bukele

Por Beatriz Benítez

Por Beatriz Benítez

La noche de este 1 de junio, el presidente de la República, Nayib Bukele, llegó al Salón Azul de la Asamblea Legislativa para dar un mensaje sobre su tercer año de gobierno. 

Cada año, el Ejecutivo debe rendir un informe de labores a la Asamblea, según el artículo 168, numerales 6 y 7 de la Constitución de la República y el artículo 64, numeral 3 e inciso segundo, del Reglamento Interior de la Asamblea Legislativa. 

Al igual que el año pasado, GatoEncerrado ofrece la transcripción del mensaje para que los lectores evalúen si fue un informe de rendición de cuentas o un discurso político.

Discurso 3° año de gestión del presidente de la República Nayib Bukele

Asamblea Legislativa. 1° de junio, 2022

Señor presidente de la Asamblea Legislativa, Ernesto Castro, señores diputados propietarios y suplentes. Señor presidente de la Corte Suprema de Justicia, Óscar Alberto López Jerez,  señores magistrados.  Señor vicepresidente de la República, doctor Félix Ulloa. 

Mi querida esposa Gabriela, la Primera Dama de la República, que ahí la ven ustedes impecable y todo, pero hace unas horas estaba visitando un hospital en nuestro país y ayer también y anteayer también. Tratando, luchando, por arreglar como nuestros niños vienen al mundo. Cambiar solo esa parte del sistema de salud ha sido tan difícil que mucha gente no se imagina lo que significa querer cambiar todo nuestro país, pero Gabriela está haciendo un gran trabajo como en todos los programas que están haciendo, pero este en específico me ha tocado ver como le ha costado todos los días ir con su equipo a los hospitales para tratar de arreglar como nuestros niños vienen al mundo.

Señores diputados del Parlamento Centroamericano, excelentísimos señores embajadores y honorables jefes de misiones diplomáticas acreditadas en nuestro país. Señor presidente de la Corte de Cuentas,  señores miembros del Ministerio Público. Señor Fiscal General de la República. Procurador general y procurador para la Defensa de los Derechos Humanos. Señor alcalde municipal de San Salvador, Mario Durán, señores miembros del gabinete de gobierno, honorables representantes de organismos internacionales, invitados especiales y, principalmente, nuestro querido pueblo salvadoreño. 

*Aplausos*

Hoy no he venido acá únicamente para conmemorar un año más de gobierno o solo para recordarle a los salvadoreños todas las transformaciones que estamos haciendo en tan poco tiempo, ustedes ya saben todo lo que hemos hecho y saben que lo seguiremos haciendo,  los cambios están ahí, a la vista.  Nadie, ni la oposición ni el lobby internacional puede negar que en tres años hemos arrebatado a los poderes fácticos su autoridad y se la hemos dado al pueblo salvadoreño como se los prometí.

Pero hoy, frente a esta Asamblea, frente al vicepresidente, frente a la primera dama, frente a todo el gabinete de gobierno, el cuerpo diplomático, frente a los tres poderes del Estado, frente al fiscal, los procuradores, los magistrados, frente a los medios de comunicación nacionales e internacionales, pero principalmente frente a todo el pueblo salvadoreño,  estoy aquí para decir a todos algo que muchos pensaron que era imposible, y que hasta hace poco nadie hubiera creído que fuera así, estamos a punto de ganar la guerra contra las pandillas.

(Desde el público) Sí se puede, sí se puede…Reelección, reelección, reelección…

Y este no solo será un triunfo en nuestra Policía Nacional Civil y de nuestra Fuerza Armada o de este gobierno, sino que será un triunfo de todos los que amamos este país. Esta es la batalla más difícil que hemos conquistado hasta ahora, incluso mayor que la pandemia y vamos a seguir luchando para ganarla con todas nuestras fuerzas.

Y aunque la oposición con sus panfletos, sus oenegés, digan lo contrario y hasta deseen que haya otro derramamiento de sangre, porque lo desean, no se puede tapar el sol con un dedo, por mucho que lo intenten sus propias encuestas ya se lo demostraron.

Hoy El Salvador está muy cerca de vivir una realidad que por décadas nos fue negada: tener un país seguro. Esto no es cualquier triunfo. Hasta hace tres años nadie hubiera creído que esto fuera posible;  es más, me atrevería a decir que hasta hace pocos meses muchos salvadoreños, incluyéndome,  nos preguntábamos si algún día lo lograríamos. No ha sido fácil y no ha pasado de la noche a la mañana.

En 1992, a pesar de lo que algunos todavía dicen, la guerra no terminó, solo cambió de forma, el pueblo salvadoreño siguió siendo víctima de la violencia con la misma fuerza o incluso mayor que durante la supuesta guerra, y digo supuesta porque no terminó sino que continuó, es la violencia en la que hemos vivido toda la vida. A eso sumemosle la violencia estatal, una élite política empresarial saqueando nuestro país, un sistema de salud pública donde sólo se llegaba a morir, un sistema de educación totalmente abandonado, políticas públicas diseñadas para beneficio privado, una total marginación, desigualdad y falta de oportunidades ¿alguien puede decir que esto es mentira?

Fue la receta perfecta para que las pandillas crecieran y se convirtieran en el monstruo que enfrentamos ahora. Pero todo eso no fue al azar. Recordemos que el conflicto armado, o la guerra como le llaman algunos, fue financiado con miles de millones de dólares de intereses internacionales que nada tenían que ver con los nuestros ¿o no fue así? Fue iniciado, alimentado, planificado e incluso terminado desde el exterior. No fue una guerra de los salvadoreños, fue una guerra de los poderes de afuera que querían influir en nuestro país y lo hicieron, nosotros solo fuimos peones de poderes internacionales, ellos pusieron los dólares y las armas y nosotros pusimos los muertos.

Arena y el FMLN que eran los simples ejecutores de ese conflicto fueron también culpables de que el cáncer de las pandillas se instalara y se diseminara, en vez de combatir el cáncer lo alimentaron y lo usaron para beneficio propio. Ese cáncer no solo secuestró nuestro cuerpo sino también nuestra mente, nos llenó de miedo, incertidumbre, odio, venganza intranquilidad, nos hizo sentir que no éramos merecedores de algo. Nos dejó incluso sin esperanza y eso que la esperanza es lo último que se pierde.

Y luego, después del conflicto armado, después de la firma de la paz, durante 30 años más de 120.000 salvadoreños fueron asesinados por las pandillas, sin contar las decenas de miles de desaparecidos, millones de extorsionados, rentados, heridos asaltados, amenazados, desplazados y un gran número de secuestrados y de violaciones. En muchos casos era gente inocente que abrió sus negocios para sacar adelante a su familia y las pandillas le arrebataron incluso esa posibilidad.

En estos 30 años, el 70 % de los salvadoreños ha sido afectado directamente por la delincuencia y al final el 100 % hemos sido afectados, si contamos la falta de crecimiento económico, la falta de oportunidades, la falta de empleos, los empleos destruidos, las empresas cerradas y los dos millones de salvadoreños que tuvieron que emigrar huyendo de la violencia de la posguerra.

Sabíamos que la única forma de tener el país que merecemos era combatiendo ese cáncer y eliminándolo de raíz. Por todo eso y más esta lucha no ha sido fácil. No empezamos a vencer a las pandillas con el Régimen de Excepción que la semana pasada esta Asamblea extendió por tercer mes consecutivo. Ya llevamos tres años fuera de la lista de los países más violentos del mundo y eso tampoco ha sido al azar. Esta victoria la empezamos a preparar y a planificar antes de asumir la presidencia y dimos el primer paso 19 días después, el 20 de junio de 2019, cuando lanzamos el Plan Control Territorial.

En aquel año encontramos un órgano Ejecutivo en total abandono y la seguridad no era la excepción, no es necesario recordarles que las políticas de seguridad eran totalmente inservibles y que solo eran libros y estudios pagados con recetas que se leían bien en papel, pero que jamás sirvieron para nuestro país, jamás salvaron la vida de una tan sola persona.

A pesar de la valentía de nuestros policías y nuestros soldados, los que estaban directamente a la seguridad pública eran muy pocos para enfrentarse a las decenas de miles de pandilleros y, a parte de que tenían que vivir con salarios indignos, todavía se les pedía cumplir su deber sin las herramientas básicas: con uniformes y botas viejas, sin armas y a veces hasta sin balas, con patrullas arruinadas, ya no digamos cosas como chalecos antibalas, drones o cascos blindados.

A esto había que sumarle que las pandillas controlaban el 80 % del territorio del país, incluyendo las zonas en donde vivían nuestros agentes y nuestros soldados y para colmo los pandilleros tenían jueces y fiscales cómplices que los dejaban libres y al siguiente día que capturaban.

Estas eran las facilidades que tenían las pandillas para hacer lo que quisieran en nuestro país. Cada fase del Plan Control Territorial fue pensada para ir desmantelando ese sistema de impunidad y salvar vidas de los salvadoreños inocentes. Con la fase 1 incorporamos 1.500 nuevos policías a la Policía Nacional Civil, también recuperamos el control del sistema penitenciario, cortamos toda comunicación desde ahí, algo que los gobiernos de Arena y del FMLN no se atrevieron a hacer o tal vez no quisieron hacer; ahora las prisiones ya no son los cuarteles generales de las pandillas, ya no hay fiestas, drogas, graffitis, prostitutas, ni salen órdenes para matar, aunque algunos gobiernos digan que las hay, todos ustedes saben que no las hay, y las hubieron cuando estaban en los gobiernos anteriores. Coincidentalmente ahí no decían nada. 

Con la fase 2 comenzamos a construir oportunidades en las comunidades más afectadas por la violencia para arrebatarle a las pandillas sus semilleros. Estas dos fases nos permitieron reducir el número de asesinatos de forma drástica, aunque todavía no estábamos donde queríamos, por supuesto.

Por eso, la oposición, esos partidos, sus panfletos, sus oenegés satélites, que al final solo son títeres de titiriteros mucho más poderosos que ellos, comenzaron a bloquearnos y a crear una campaña contra el Plan Control Territorial porque sabían que estábamos poniéndole el fin a su negocio. Desde esta misma Asamblea, antes de que entraran los nuevos diputados, bloquearon el financiamiento y cada una de nuestras iniciativas, a pesar de los bloqueos logramos conseguir algunos fondos para seguir financiando el plan y ya con esta nueva Asamblea logramos aprobar el financiamiento hace unos meses.

Con la fase 3 empezamos a modernizar nuestra fuerza de seguridad pública para que tuvieran herramientas adecuadas para combatir estos grupos terroristas, no solo les dimos lo básico como uniformes, botas, bonos y mejoras salariales, también mejoramos las instalaciones policiales, vehículos, drones, equipo táctico y tecnológico y seguimos entregándoles mucho más, todavía estamos implementando la fase 3. Hace poco más de dos meses entregamos los vehículos Yago que cuentan con drones tácticos, cámara infrarroja y térmica y que son adaptables a todo tipo de terreno.

Todo esto que estamos haciendo ahorita hubiera sido imposible sin la fase 3 del Plan Control Territorial.

Cuando llegamos al gobierno el número de pandilleros cuadruplicaba el número de policías y soldados asignados a tareas de seguridad; por eso, con la fase 4 nos propusimos duplicar la Fuerza Armada y quintuplicar el número de soldados asignados a tareas de seguridad y poco a poco lo estamos consiguiendo.

Tuvimos éxito en cada fase, aunque algunas de ellas todavía se están implementando, y los resultados nos dieron la razón: redujimos los homicidios en más del 80 % ¿Cómo pueden decirnos que no existe el Plan de Control Territorial?

2020, nuestro primer año completo de gobierno, fue el más seguro de nuestra historia. En aquel momento algunos dijeron que era por la cuarentena; pues en el 2021, ya sin cuarentena y con el país recuperándose de la pandemia, fue todavía más seguro que el 2020. En todo 2021 tuvimos la misma cantidad de homicidios que el gobierno anterior tenía en dos meses. Y primero Dios el año 2022 va a superar por mucho al 2021.

*Aplausos*

En tres años de gobierno llevamos 128 días sin homicidios. 

*Aplausos *

Y cada vez que estos grupos terroristas atacaron respondimos rápido y con firmeza. Pensaron que no íbamos a hacer nada tal vez, como los gobiernos de Arena y del FMLN. Para darles una idea, durante los cinco años del gobierno de Sánchez Cerén no hubo un tan solo día sin homicidios. Y en los diez años anteriores, en los gobiernos de Funes y Saca solo hubo un día sin muertes violentas, un día en una década; es decir, en tres gobiernos juntos,  15 años, solo hubo un día en que no asesinaron a nadie. Compárenlo con los números de este gobierno. 

Sin embargo, y a pesar de todo, a finales de marzo las pandillas lograron coordinar un ataque a escala nacional que dejó 87 salvadoreños muertos. Y si bien esa cantidad era normal en cualquier grupo de tres días del gobierno anterior, era totalmente inaceptable para este gobierno. Fue un fin de semana duro. En ese momento respondimos con toda nuestra fuerza, desplegamos al 100 % nuestros policías y militares en todo el territorio nacional, mientras pedimos a esta Asamblea Legislativa un Régimen de Excepción y un pliego de reformas a las leyes penales, estas herramientas nos han permitido atrapar más rápido a los pandilleros y poder desarticular sus estructuras antes de que puedan orquestar otro ataque a la población. Hoy podemos retener más tiempo a los criminales mientras recabamos pruebas suficientes para asegurarnos de que no salgan libres. Hoy las penas por ser pandilleros son verdaderos castigos de hasta 45 años de prisión, hemos incrementado de las penas para todos los delitos cometidos por los pandilleros. A diferencia de los gobiernos de antes, hoy las pandillas ya no matan con impunidad. Los pandilleros que todavía siguen sueltos, que son un número considerable aún, tratan de esconderse de todas las formas posibles, temen cometer crímenes porque saben que los vamos a atrapar.

Antes se tatuaban para sentirse orgullosos de quienes eran y lo que hacían, como que eran trofeos, ahora se maquillan y hasta se queman los tatuajes para no ser reconocidos. Antes las pandillas obligaban a la gente a dejar su hogar, ahora son ellos los que huyen de su hogar. Antes era impensable que la gente denunciara a los pandilleros, ahora recibimos cientos de denuncias anónimas en nuestro call center y nuestro personal en el territorio también la recibe, los salvadoreños ya no les tienen miedo.

Llevamos más de 36.000 terroristas capturados y hemos incautado miles de armas y millones de dólares en droga y en efectivo. Los vehículos decomisados a las pandillas ahora le sirven a la policía para combatir a las mismas pandillas, hemos puesto la riqueza del crimen en contra del mismo crimen, todo esto se lo debemos a nuestros valientes policías y Fuerza Armada, principalmente; pero también a la nueva Fiscalía General de la República. Se hubieran imaginado qué hubiera pasado si hubiéramos seguido el consejo de la comunidad internacional y hubiéramos dejado el fiscal anterior. Por eso también quiero hacer este reconocimiento extensivo a esta nueva Asamblea. Sin ustedes nada de esto hubiera sido posible. Los que antes ocupaban estos curules, solo se preocupaban porque el viejo sistema se mantuviera para seguir haciendo de la violencia a un negocio.

Esos tiempos se acabaron, tenemos dos meses del Régimen de Excepción y la gente ya siente cómo es vivir sin actividad de pandillas, no lo digo yo, lo dice la misma población en las comunidades, en los cantones, en los caseríos. Y si no me creen, vean las encuestas de la misma oposición, donde ni ellos pudieron negar que la inmensa mayoría de los salvadoreños apoya lo que estamos haciendo para combatir estas organizaciones terroristas.

*Aplausos*

Cada día son más los salvadoreños que dejan de pagar renta a las pandillas para que su negocio se mantenga o para que no los maten. Son muchos los que han perdido el miedo a salir o que le pase algo malo a un ser querido. Por primera vez empezamos a vivir y sentir la verdadera  paz, no la de 1992, no la que negociaron a costa de la vida y el futuro de los salvadoreños ¿cuántos salvadoreños en el extranjero que nos están viendo ahora tuvieron que dejarlo todo porque un pandillero así lo decidió? Miles de ellos tuvieron que migrar, pero dentro de poco podrán regresar a vivir si así lo desean o al menos visitar o incluso invertir en un El Salvador sin pandillas.

*Aplausos *

Es algo totalmente impensable que pasara en nuestro país, mucho menos en tan poco tiempo. Muchos de los que ahora se oponen a las transformaciones que impulsamos alguna vez tuvieron el poder para hacerlas. Aquí hay un diputado que fue director de la Policía, ministro de Seguridad, pero decidieron robar, mentir y asesinar a nuestro pueblo que le dio la confianza. 

Esa oposición, que el pueblo decidió en elecciones democráticas que aquí en esta Asamblea solo tuvieran unos residuos ahí en esa esquina, hoy son los que se rasgan las vestiduras cuando tomamos decisiones que no les convienen a sus intereses. Hay sectores de la sociedad pequeños, pero aún poderosos, remando en contra, adrede; pero a todos los que se oponen, yo les pregunto, y aquí están algunos de ellos,  yo les pregunto ¿qué quieren? ¿que liberemos a todos los pandilleros? ¿que no ganemos la guerra contra las pandillas?  ¿que vuelvan a ser el país como era cuando ellos gobernaban? ¿que maten a la gente con barbarie  y con impunidad? ¿por qué creen que nos atacan tanto? porque no somos como ellos, porque no vamos a permitirles que se vuelvan a sentir dueños de una finca. 

*Aplausos*

Hoy tienen que saber que El Salvador es un país soberano. Y ese mismo mensaje va para nuestros amigos y no tan amigos de la comunidad internacional. 

El Salvador es un país soberano, aquí vamos a tomar las decisiones que consideramos correctas para nosotros y nuestro futuro. Todos los que quieran apoyarnos son bienvenidos a construir este sueño con nosotros. Son bienvenidos a construir este sueño con nosotros, pero los que no, mejor apártense, no vamos a permitir que vengan a nuestra casa a decirnos qué hacer o darnos órdenes .

Algunos países dicen estar preocupados por los cambios profundos que hemos hecho y las decisiones que estamos tomando, pero esos mismos países callan o son cómplices de verdaderas atrocidades que ocurren en el mundo, y ahí no dicen nada o en algunos casos hasta la fomentan, y eso no es secreto para nadie ¿Por qué se preocupan por un país tan pequeño como el nuestro que lo único que está haciendo es intentar salir adelante? ¿por qué tanto interés repentino en El Salvador? ¿Será que estamos dando un mal ejemplo? ¿Será que otros países de Latinoamérica podrán querer hacer lo mismo y eso les preocupa? ¿Por qué tanto interés en un país tan pequeño como el nuestro? Ojalá así como se preocupan porque hemos capturado delincuentes se preocuparan por nuestros niños, por nuestros adultos mayores, por nuestra gente trabajadora, por los salvadoreños inocentes que han sufrido en manos de esos mismos delincuentes.

¿De dónde les nació ese amor repentino por El Salvador, si esta hace poco no sabían adónde quedaba en el mapa? De repente, en estos tres años, han surgido todas las preocupaciones ¿y antes dónde estaban? ¿dónde estaban cuando estos partidos de la esquina reclutaban niños y los obligaban a matar?

Ahí están Arena, el FMLN, reclutaban niños para mandarlos a matar. Nosotros les damos computadoras y laptops, ellos los reclutaban para mandarlos a matar ¿adónde estaban? El Salvador es un país libre, es soberano e independiente, tomamos nuestras propias decisiones, eso lo tiene que tener claro el mundo entero.

Queremos tener buenas relaciones con otros países. Queremos ser aliados, amigos, socios; pero de verdad amigos, aliados, socios, pero no colonia ni patio trasero ni patio delantero como le quieren decir ahora. Nuestras puertas están abiertas de par en par, pero no permitiremos que nos vengan a decir qué hacer.

El aparato ideológico usa todos sus tentáculos para intentar manipularnos, para decirnos que antes estábamos mejor ¿en qué? pero así dicen. Dicen que ahora no hay democracia porque el pueblo decidió quitarles el poder, eso es no tener democracia para ellos, que el pueblo decidió quitarles el poder. Dicen que aquí hay una dictadura, porque ahora sí hay liderazgo, hay valentía, hay firmeza y hay visión para hacer lo que el pueblo salvadoreño necesita, en lugar de quedarse dormido en las reuniones.

*Aplausos *

Eso no se llama dictadura, se llama liderazgo y democrático ¿por qué les vamos a creer de nuevo a los que permitieron la violencia, la marginación y la desigualdad mientras gobernaron? Debemos saber y tener claro quiénes son los que nos condenan, quiénes son los que nos critican ¿Quiénes son estas personas? ¿Qué es lo que han hecho estas organizaciones? se dividen en dos grupos, aunque trabajan de la mano como si fueran un grupo, pero son dos grupos diferentes: el primer grupo lo forman los que acaban de aparecer esas organizaciones y representantes de organismos internacionales que ni conocen El Salvador y de repente somos su prioridad. Pasan todo el día comentando, sancionando y condenando y operando en El Salvador, pero antes ni sabían dónde estaba. El otro grupo sí ha vivido acá, sí conoce El Salvador, son los que nos saquearon y nos mataron durante 40 años, los 12 de guerra y los 30 de paz. Esos dos grupos, de repente amigos, trabajan juntos para liberar a El Salvador de lo que ellos han querido llamar, sin ningún rigor histórico ni político, dictadura. Pero digan lo que digan, hagan lo que hagan, escriban lo que escriban, ataquen una y otra vez, les digo: no nos van a detener. 

*Aplausos *

Tenemos a Dios y al pueblo salvadoreño de nuestro lado.

*Aplausos *

Para seguir transformando nuestro país en todos los ámbitos necesitamos seguridad, la seguridad es transversal. Hace tres años ¿quién iba a invertir en El Salvador, el país más inseguro del mundo? nadie; pero ahora ¿quién va a invertir en El Salvador, el país más seguro de la región? muchos.

La cifras se toman en cuenta anualizadas, pero si solo contamos mayo -que es lo que mejor podemos estudiar ahora y no tomamos en cuenta la muerte de pandilleros en ataques que han intentado hacer a nuestras fuerzas de seguridad-, El Salvador se habría convertido en mayo en el país más seguro de América Latina…17 homicidios en el mes, en el país con la tasa per cápita de homicidios más baja de América Latina si no contamos con los pandilleros que fallecieron tratando de enfrentar a nuestras fuerzas del orden .

Pasar del país más inseguro del mundo al país más seguro de América Latina no es cualquier cosa y no es porque estamos haciendo las cosas mal.

Antes la gente no podía abrir negocios ni visitar a sus seres queridos solo porque vivían en la zona de la pandilla contraria. No querían mucho mandar a la escuela a sus hijos por miedo a que les pasara algo en el camino o en la misma escuela, si no tenemos seguridad ¿de qué servirían las tablets o las computadoras? ¿de qué servirían las mejoras en el sistema de salud, que hemos hecho y que continuaremos haciendo, si nos van a asesinar en la calle? si no tenemos seguridad ¿De qué serviría tener el mejor aeropuerto de Centroamérica? si no tenemos seguridad ¿de qué serviría tener CUBOS, un nuevo estadio o una nueva biblioteca nacional? Ojo que estoy hablando de obras nuestras. Pero ¿de qué servirían si nos van a asesinar en la calle?

Para que todo esto funcione, y sea posible, se debe sentar la base y esa base es la seguridad, porque no podemos construir sobre escombros; primero limpiamos el terreno y luego construimos sobre el. Solo así será posible que todas las transformaciones que estamos haciendo permanezcan en el tiempo y sean sólidas. Estamos transformando nuestro país desde los cimientos, rescatando la primera infancia del abandono, cambiando el sistema educativo para las próximas generaciones, mejorando nuestros hospitales y construyendo obras de infraestructura en todo el territorio nacional. 

Como les decía hace un año, desde este mismo podio, los cambios no son imposibles, pero tampoco son fáciles. Llegar hasta aquí nos ha costado muchísimo, pero seguimos de pie, ¿cuántas batallas hemos tenido que luchar antes? Primero para superar todo tipo de obstáculos puestos por el sistema y ganar la Presidencia; después para tener la mayoría calificada en esta Asamblea Legislativa y liberarnos con estos mismos votos de este congreso del viejo sistema, y esto en medio de otra batalla contra la pandemia más grande que ha tenido el mundo en 100 años.

Nos ha costado muchísimo y que hoy estamos tan cerca de vencer a las pandillas es el resultado del trabajo de todos los días, sin descanso, de noches sin dormir, de la entrega y compromiso de mucha gente, de decisiones difíciles que hemos tenido que tomar, es el resultado de actuar rápido para salvar vidas, de poner primero a la gente, de tantas veces que nuestros policías y soldados han arriesgando su vida para protegerla de otros, incluso cuando muchos de ellos perdieron la suya.

Nos ha costado muchísimo, pero fuimos ganando cada batalla, vencimos a la vieja Asamblea que se ponía todo, vencimos a la vieja Sala que de seguro hubiera declarado inconstitucional el Régimen Excepción o las leyes contra las pandillas, vencimos a jueces y fiscales que los hubieran dejado libres a los pandilleros capturados y lo hicimos todo democráticamente, los que dicen lo contrario, simplemente no les gusta la democracia.

Hoy estamos a punto de ganar la batalla más difícil de todas, estamos muy cerca de ganar la guerra contra las pandillas y si somos capaces de eso podemos lograr todo lo que nos propongamos, hoy más que nunca tenemos la certeza de que los salvadoreños al fin somos dueños de nuestro destino.

Pronto tendremos la biblioteca más moderna de la región, un estadio nacional del primer mundo, un tren que conecta el país de punta a punta, un aeropuerto en Oriente que traerá más oportunidades y la primera ciudad bitcoin. Pero la seguridad de la gente vale más que cualquier obra que podamos hacer. Lo más importante siempre será proteger la vida de los salvadoreños.

Este es un momento único. Es el momento sin duda más importante de la historia de nuestro país, esta es una guerra entre todos los salvadoreños honrados contra los criminales que nos tuvieron en la zozobra, el luto, la miseria, por años. Hoy que estamos tan cerca de ganar, hago un llamado a todos los salvadoreños a que apoyemos sin titubeos esta batalla, no desaprovechemos la única oportunidad que vamos a tener, no hay otra, lo logramos ahora o no lo logramos nunca. Tenemos que derrotar al mal para que el bien gane.

Vamos a seguir luchando contra todos los enemigos de nuestro pueblo, mientras Dios nos dé vida.

El Salvador que por tantos años fue de las pandillas al fin es nuestro.

Y la victoria está a la vista y seguimos. Que Dios nos bendiga y que Dios bendiga nuestro querido país El Salvador, muchas gracias.

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