Fiscalía insistió en acusar a Maricela Albizuri de homicidio agravado en contra de su recién nacida. Jueza determinó que en el caso no hubo responsabilidad o dolo de parte de Maricela y que todo se trató de una emergencia obstétrica. Abogada Deleón dice que fiscalía debe implementar su política de atención integral a las mujeres, para evitar la estigmatización y exponer a procesos judiciales a mujeres inocentes.


Por Ezequiel Barrera, con reportes de Clanci Rosa

El Juzgado Noveno de Instrucción de San Salvador decretó, este 19 de junio, que Maricela Emperatriz Albizuri es inocente y le otorgó el sobreseimiento definitivo. La Fiscalía General de la República (FGR) insistió, durante el proceso judicial, que Maricela asesinó a su recién nacida durante el parto extrahospitalario que enfrentó en su vivienda y por eso la acusó de homicidio agravado.

La abogada Bertha María Deleón aseguró que la jueza del caso determinó que en la muerte de la recién nacida no hubo responsabilidad o dolo de parte de Maricela.

"Creo yo que la jueza ha sido muy técnica. Ha dicho que no ha habido ningún elemento para establecer el ánimo de matar o el dolo, que es el elemento principal en el delito de homicidio agravado que se le estaba atribuyendo. Creo que la jueza fue bastante apegada a la ley y cumplió con su mandato de analizar integralmente las pruebas", afirmó la defensora.

Deleón agregó que este tipo de casos debería de generar un debate interno en la FGR para evitar que más mujeres tengan que sufrir todo lo que implica un proceso judicial. Como sus capturas en hospitales, tras sufrir emergencias obstétricas y luego ser enviadas a prisión preventiva.

"Creemos nosotros que la fiscalía debe aplicar su política de atención integral a las mujeres y debe garantizar un debido proceso. Si no tiene elementos de juicio para acusar a una mujer, no tiene que hacerlo, porque eso la victimiza e estigmatiza", dijo Deleón.

El caso

La noche del 31 de octubre de 2018, Maricela, quien tenía entre siete y ocho meses de embarazo, fue al sanitario de su vivienda. A los pocos minutos, su compañero de vida escuchó los gritos de un bebé, que provenían desde el baño. En ese momento, abrió la puerta y encontró a una niña en el sanitario. La tomó y la colocó en el lavamos, con todo y el cordón umbilical que tenía enredado en el cuello.

El incidente obligó al compañero de vida de Maricela a informar de la situación a la Policía Nacional Civil (PNC), quienes trasladaron a Maricela al hospital nacional Zacamil. Esa noche, le practicaron un legrado (operación que consiste en raspar la superficie de ciertos tejidos, especialmente el útero o los huesos, para eliminar sustancias adheridas o para obtener muestras del tejido). Esa intervención quirúrgica fue, según el relato de los abogados, porque Maricela tenía restos de placenta luego del parto extrahospitalario.

En el hospital, Maricela fue capturada para luego ser llevada al centro penal de Ilopango, donde estuvo recluida en noviembre y diciembre. En ese tiempo, se hicieron evidentes los problemas de salud mental que padecía desde la infancia. Después, fue internada un mes en el Hospital Nacional Psiquiátrico. Luego, la regresaron al centro penitenciario, pero sus problemas persistieron y las autoridades tomaron la decisión de devolverla al hospital, donde fue diagnosticada con depresión severa con indicios de suicidio. Fue hasta el 10 de abril que la Cámara Tercera de lo Penal de la Primera Sección del Centro le otorgó la libertad provisional, para enfrentar el proceso judicial fuera del pabellón

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