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Acabar con la desigualdad, la violación a los derechos humanos, y comenzar un Estado democrático, fueron parte de los pactos firmados para ponerle fin a la guerra ideológica salvadoreña de la década de 1980. A 24 años de haber hecho el trato, El Salvador se sume en la desigualdad, los altísimos índices de violencia social, y una clase política que no termina de ponerse de acuerdo en beneficio del país más violento del hemisferio occidental, que celebra este 16 de enero, 24 años de “paz”.


Por Marvin Díaz

Este 16 de enero El Salvador celebró 24 años de la firma de los Acuerdo de Paz, que pusieron fin a una devastadora guerra de 12 años entre los grupos de la guerrerilla, comandadas por el Frente Farabundo Martí para la Liberación Nacional (FMLN) y miembros de la Fuerza Armadas (FAES) de El Salvador, dirigidas por el Gobierno en turno de los años de 1980.

El contexto político en el que se desarrolló la guerra, obedecía a una serie de atropellos de los derechos humanos, desigualdades, exclusión y pobreza en que vivían muchos salvadoreños, en su mayoría campesinos de sectores rurales. El Gobierno de los años 1980 inició con una serie de medidas para reprimir todas aquellas acciones de protesta por parte de la población, es en ese espacio en que nace grupos armados de la sociedad civil y que más se convierte en la guerrilla salvadoreña.

24 años han transcurrido desde aquella mañana en la ciudad de México donde se firmó aquel acuerdo de “paz” entre los dos principales actores de una guerra civil en El Salvador. Hoy a 24 años muchos salvadoreños han olvidados las armas, la represión, los genocidios, las masacres y una infinidad de situaciones que llevaron a un país de 22 km² a la destrucción de su soberanía. A pesar de haber alcanzado la tan anhelada paz, dentro de la sociedad sigue persistiendo las desigualdades, la exclusión y la pobreza que fueron las causas estructurales de los inicios de la guerra en el pulgarcito de América.

Roberto Cañas, analista político, firmante de los Acuerdos de Paz y parte de la comisión negociadora del FMLN en los años de 1990, hace sus valoraciones de que el Estado salvadoreño no ha alcanzado la paz que debió tenerse hace 24 años. “Mientras exista desigualdad, pobreza y exclusión social no va haber paz y ni mucho menos la paz que estamos anhelado hoy 24 años después de la firma de los acuerdo de paz”, concretizó Cañas.

Un informe de laComisión Económica para América Latina y el Caribe (CEPAL), indicó que en el año 2013 existía un 47.5% de la población salvadoreña que vivía en pobreza. A pesar que El Salvador ha reducido en pocas medidas los niveles de pobreza, este sigue siendo uno de los problemas que más aquejan a la sociedad.

Según Cañas, los problemas estructurales se deben a que todavía predomina la acumulación de un sistema económico en reducidas manos. “Hay grupos muy pequeños que han acumulado mucha riqueza; han heredado desigualdad”, expuso en analista político.

Mauricio Vargas, diputado del partido Alianza Republicana Nacionalista (Arena), firmante de los Acuerdo de Paz y miembro de la comisión negociadora del Gobierno en los años de 1990, considera que no se han hecho los esfuerzo suficiente para reducir los problemas estructurales de la sociedad. “La pobreza, la exclusión social y la marginación; si bien se han tratado en los 24 años pero el avance para 24 años han sido escasos. La sociedad política en la que me encuentro no está a la altura de las aspiraciones.”, dijo el tricolor.

El parlamentario, valora que si bien se han colocado los fundamentos para comenzar a reconstruir la paz, esto no se ha aprovechado al máximo como se debe. “En estos 24 años siento que no hemos administrados bien la herencias del pasado en los campos económicos y sociales, tenemos muchas deudas”, aseguró Vargas.

Nidia Díaz, diputada del FMLN, también firmante de la Paz y parte de la mesa negociadora en los años 1990, aseguró que el pacto firmado vas más allá que poner fin a un conflicto armado. “La paz es integral, no es simplemente la ausencia de fusiles o que ya no suenen las balas, la paz quiere decir el estado armónico de una familia en donde se resuelvan los problemas de salud, la seguridad, la alimentación, el ambiente entre otras”, dijo la legisladora.

Si bien el país ha dejado atrás un conflicto armado que dejó como resultado un promedio de 75,000 muertos, estos firmantes del acuerdo de paz hacen un análisis en que se debe combatir frontalmente la causa estructural que llevaron al país al estado bélico durante los años 80.

Ya son 24 años desde aquel acuerdo y dentro Estado salvadoreño todavía persiste la desigualdad, la pobreza y exclusión de sectores menos privilegiados; además este país centroamericano sufre los embates de una violencia imparable que deja luto y dolor a la población.

Relato de lo que sucedió la mañana del 16 de enero de 1992. Por Carlos Consalvi (Santiago) director y fundador de la extinta Radio Venceremos. Audio cortesía del Museo de la Palabra y la Imagen (MUPI)

Seguridad

El año 2015 cerró con cifras alarmantes de homicidios a nivel nacional de 6,557 muertos según informes de la Policía Nacional Civil (PNC). También múltiples enfrentamientos entre pandillas y miembros de la corporación policial, a esto se le suma los miles de desplazados de una comunidad a otra por amenazas de grupos delicuenciales.

El analista político, Roberto Cañas, afirmó que el problema en que está sumergido El Salvador es producto de la falta de interés por erradicar las raíces de desigualdad, pobreza y exclusión. “El problema que vivimos hoy en día, es un conflicto social, la delincuencia y la pobreza son temas de carácter social; la conflictividad social ha llegado a un punto que ha hecho que El Salvador sea el país más peligroso del mundo”, recalcó Cañas.

Mientras tanto el diputado tricolor concluyó que los altos índices de conflictividad social se deben a la partidización en el tema de seguridad. “Tenemos una violencia impresionante, se puede decir un fracaso total en el tema de seguridad, por qué, porque tenemos ideologías y colores políticos en políticas de seguridad”, mencionó Vargas.

Según informes de la PNC, los primeros cinco días de este año se habían registrado 130 homicidios, un promedio de 26 muerto por días. A esto se le suman los múltiples ataques entre la PNC y miembros de estructuras criminales.

El analista político, indicó que muchas empresas al rubro de seguridad se están lucrando de la conflictividad social que vive el país. “Los que trafican con armas, los que tienen compañía de seguridad, los que venden artículos vinculados con la seguridad. Todos aquellos que se lucran con el temor y con la delincuencia son los que salen ganando de allí nadie más”, reiteró Cañas.

Añadió, “en gobiernos anteriores le dieron menos presupuesto a la PNC para generar la necesidad de contratar empresas privadas de seguridad que se enriquecieron y son más grandes que la PNC”

Política

Los partidos políticos del país concordaron a través de una mesa interpartidaria, buscar soluciones viables para enfrentar los problemas más sentidos en la población, siendo uno de estos el más significativo el tema de seguridad. La Organización de Estados Americanos (OEA) y el Programa de Naciones Unidas para el Desarrollo (PNUD) acompañan estas reuniones para concretizar concesos de dialogo y crear una agenda nacional.

A los pocos meses de iniciar los diálogos entre las diferentes fracciones parlamentaria en el municipio de Concepción de Ataco, Ahuachapán, el partido Arena se retiró de la mesa con el argumento de no compartir acuerdos que el FMLN propone para reducir el problema de la inseguridad. Hasta la fecha el partido tricolor no ha vuelto a la interpartidaria para analizar las propuesta que se presenta en el espacio.

Roberto Cañas hace sus propias valoraciones de intento por buscar concesos para el país. “Hoy en dia no hay agenda nacional, la interpartidaria, es un esperpento, hasta ARENA se retiró, es un espacio muy frágil. Estar dialogando no sirve de nada, sino no hay una agenda y ni un calendario para buscar un acuerdo” mencionó Cañas.

Agregó “el dialogo es una condición necesaria pero no suficiente para resolver esto (conflicto social). El dialogo sino llega a acuerdos, pactos o compromiso no sirve”.

Un punto muy diferente tiene el parlamentario de Arena,  Mauricio Vargas, que dice que la responsabilidad es del Gobierno central. “No hay una visión estratégica integral, no existe realmente la idoneidad para la administración de los cargos que se tiene, entienda han sido elegidos para gobernar”, señaló el diputado.

La parlamentaria efemelista, Nidia Díaz, invitó al partido Arena a que retomara su puesto dentro de la mesa interpartidaria. “Hacemos un llamado al partido de Arena para que se incorpore nuevamente y avancemos en una agenda, ya tenemos temas abordémoslo, la mesa no es para debatir ideologías políticas”.

Sociedad

Hay grandes retos por cumplir en el país, sin duda venimos de una guerra que dejó muchas consecuencias y la cual está pasando factura hoy en día. Roberto Cañas piensa que no basta con políticas publicas, programas, medidas nacionales sino que basta también un compromiso del Estado en sí.

“En El Salvador, la población está sumida en un situación de apatía, de escepticismo, de indiferencia y es un cáncer que consume a la sociedad salvadoreña”, dijo el analista político.

Añade “esta problemática tan compleja y multicausal no se puede resolver sin el protagonismo de la ciudadanía que es el componente del Estado. La ciudadanía no ha podido detener la pandemia que nos agobia y nos asola”

Mauricio Vargas, también es uno de los que piensa que como Estado, se debe construir la paz desde la trinchera de donde se encuentra. “No podemos continuar con la apatía y la indolencia esperando que todos los cambios venga por espontaneidad, la sociedad debe de incorporarse, llámese socialista o llámense liberales luchen en igualdad de condiciones y en el respeto de las leyes para solucionar los problemas”, concluyó el tricolor.

 Agregó “Estamos perdiendo la sensibilidad  con la población civil y eso es grave porque definitivamente de continuar en ese aspecto vamos a tener que verlo con costo demasiados altos”.

Si bien a 24 de años de la firma de la paz, las balas disparadas por una guerra ideológic-política dejaron de sonar, son otras las que suenan 24 años más tarde. Las pandillas, el crimen organizado y la delincuencia en general, no piensan dos veces para quitarle la vida a la población civil, esto, aunado a las difíciles situaciones de pobreza, exclusión y marginación que viven muchos sectores dentro del país más violento del hemisferio.

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