Lo que un día fue un regalo de bodas que nunca se habitó, ahora es un aporte a la cultura y la identidad de El Salvador. Patrimonio cultural, símbolo arquitectónico de corrientes artísticas de siglos atrás, una historia detrás de materiales exportados de Europa y estructura de Francia. Es la Casa Dueñas, conocida actualmente como La Casa de las Academias.


Por Erika Menjivar

¿Conoce la historia detrás de la casa elegante que está ubicada sobre la alameda Juan Pablo II en San Salvador? La familia Dueñas, descendiente del presidente Francisco Dueñas, vivió en una casa a la fachada sur del Palacio Latino, ubicado en la zona más céntrica de San Salvador. Una catástrofe ocurrida el 7 de junio de 1917, a raíz de una serie de terremotos volcánicos, fue la razón de su traslado a la Villa Guadalupe, también llamada Finca Guadalupe. Esta, ubicada en una de las avenidas de la Séptima Calle Poniente (En la actualidad Alameda Juan Pablo II).

Cuando se anunció a la familia del matrimonio de Eugenia, la hija de don Miguel Dueñas, fue tanta la emoción de dicha noticia que el señor Dueñas tomó la decisión de regalarle una hermosa mansión a las cercanías de la residencia familiar.

Está mansión fue construida rápidamente, en menos de un año, en el año 1919 con una idea estructural del estilo de “Art Nouveau”, corriente artística de los siglos XIX y XX, la cual tenía como características: la inspiración en la naturaleza, uso de líneas curvas y la asimetría, entre  otros. La construcción de esta mansión se llevó a cabo a base de la técnica del metal también llamada “deployé”, compuesta también de materiales lujosos de madera, hierro y vidrio, dichos materiales, exportados de Francia.

Esta casa nunca fue habitada por el matrimonio Dueñas-Gutiérrez, se presume que el matrimonio no fue más de unos días, ya que el esposo de Eugenia, murió. Según historias urbanas no oficiales, el joven falleció por muerte natural mientras estaban en un crucero en aguas mexicanas como parte de su luna de miel.

Tras varios años de permanecer desocupada la mansión, la Casa Dueñas fue arrendada, entre 1930 y 1933 por la Legación de la República mexicana. Desde el año 1935 hasta 1957, la Legación de los Estados Unidos, después la  embajadora, alquiló la casa para residencia de los Ministros plenipotenciarios; fueron seis los representantes diplomáticos norteamericanos que residieron en la Casa Dueñas, con huéspedes distinguidos que de forma ocasional se alojaban en la casa, como el expresidentes Richard Nixon, John F. Kennedy, y los artistas de cine de aquel entonces, Clark Gable y Tony Curtis.

Datos urbanos cuentan que el expresidente Nixon se alojó en esta casa una noche, dato que el director de lo que ahora es la Casa de las Academias, Pedro Antonio Escalante Arce, confirmó en una entrevista realizada por el equipo de Gato Encerrado. En años pasados escuchó comentarios que el expresidente Nixon se había alojado allí, pero que no tenía una respuesta concreta a eso, sin embargo, expresa que estuvo enterado que él (Nixon) estuvo en San Salvador, y que no descarta la idea que él pudo alojarse en la mansión por el año de 1956.

Fotografías: Daniel Orellana

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La historia urbana (aún sin confirmar) cuenta que el expresidente Nixon salió una noche en busca de una barbería en pleno centro de San Salvador, a pie, y sin guardias de seguridad. Al parecer el exmandatario estadounidense, encontró una barbería en las cercanías del barrio Candelaria. Actualmente ahí se encuentra una barbería llamada "Nixon".

Según declaraciones del señor Escalante, hubo un tiempo donde la casa fue tomada por el Ministerio de Trabajo, en específico el departamento de Formación Profesional de este ministerio en el año de 1973 hasta 1986.

Además agregó que la Casa Dueñas, fue nombrada Bien Cultural mediante acuerdo ejecutivo del 8 de mayo de 1985. En 1992, fue adquirida por el Ministerio de Hacienda, como una forma de pago por deudas fiscales de la dueña original.

En la actualidad, la Casa Dueñas es un aporte cultural para el país, gracias a esfuerzos intensos y constantes de rehabilitación a la que ha sido sometida, aún así, mantiene su estructura original.

La Casa de las Academias, o Casa Dueñas como fue conocida en años pasados, es ahora el alojo de instituciones culturales del país, protectoras del buen habla y de la memoria colectiva, como lo es la Casa de las Academias Salvadoreñas de la Lengua y la Historia.

Gracias a los cuidados y el mantenimiento que se le brinda a la casa, se puede apreciar su delicado y fino estilo, ya que fue diseñada con esa intención, de tener una apariencia rica en estructura. Ahora, muchas personas pueden apreciar dicho patrimonio cultural, visitando su biblioteca con más de mil libros, entre estos: filosofía, historia y todo tipo de temas que acontecieron en la historia de el país. También es estadía para estudiantes de diferentes universidades del país, donde pueden recibir charlas y seminarios de historia.

Surgió como un regalo de bodas, y terminó siendo un patrimonio cultural del país que le apuesta a la memoria de lo que un día fue El Salvador y lo que ahora es, una nación con una historia que nunca se terminará de contar.

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