Por Héctor Fernández*

El futuro depende de nosotros, no nos dejemos llevar por la inercia del día a día ni por el derrotismo. El optimismo es una cuestión de voluntad, centrémonos en lo modificable y en lo que depende de nosotros. Ernst Bloch.

Históricamente en nuestra realidad,  los escenarios complicados van y vienen, de la misma manera van y vienen  las esperanzas y desesperanzas, esto es parte de la continua lucha entre dos proyectos, el de los empobrecidos por el sistema y el de aquellos que los empobrecen. Es el escenario de la lucha de clases,  es el escenario de un reino que “ya está pero todavía no”. Aunque con Jesús nos llega el reino, éste no está en plenitud y los agentes del anti reino siguen presentes dando sus batallas.

El escenario complicado actual es producto de esa lucha y provoca  diversos comportamientos visibles en lo socio económico, en el actuar de los partidos políticos, ONG, movimientos populares, iglesias y los ahora autodenominados movimientos de la “sociedad civil”. La conciencia de clase nos aclara nuestra posición en estos trabajos y luchas. Sin ellas podemos ser llevados, confundidos por palabras y situaciones que parecen ser coherentes con los valores del reino, pero que en esencia no lo son. El lugar teológico nuestro es el de los empobrecidos.

En las nuevas generaciones de salvadoreños existen diversas formas de interpretar lo que los oligarcas mediante sus medios de comunicación masivos y  sus  redes sociales les “venden” y hay dos agrupamientos más evidentes: uno está formado por personas adultas y jóvenes reflexivos, analíticos y muy dados a la lectura y análisis profundo y sustentados en la conciencia de clase y posición; y otros solo tragan lo que los oligarcas quieren que traguen.

Este segundo agrupamiento ha sufrido castración mental, repite como si fuese la verdad absoluta y total las opiniones de los oligarcas, en muchas ocasiones sin ser conscientes de ello, los oligarcas les han fortalecido el pensamiento más primitivo del ser humano, ese que es superficial, demasiado romántico, poco o nada reflexivo, no se cuenta con conciencia y posición de clase, resultado: no hay pensamiento por cuenta propia, aunque dicen ser pensantes, en este agrupamiento, hay personas con buenas intenciones que creen luchar y trabajar en pro de los derechos humanos y la justicia social, pero que por su falta de conciencia de clase son arrastradas por pensamientos que les proporcionan grupos burgueses supuestamente democráticos, sin percatarse van en una corriente en la que sirven a sus más acérrimos enemigos de clase, la oligarquía. No son únicamente los jóvenes los que han caído en las redes de la oligarquía, también algunos de mi generación. Hacia este agrupamiento es

necesario emprender trabajos  de formación para que comprendan y asuman conciencia y posición de clase y se  acerquen al reino de Dios y su justicia.

Al segundo agrupamiento la oligarquía salvadoreña le dedica enormes esfuerzos mediáticos y mediante sus organismos de derecha opositora en el país ha logrado instalar en estos últimos años ideas en algunas personas para desacreditar a “todos” los políticos, a los diputados en especial, en su batalla de ideas ataca, allí donde no tiene todo el poder, y defiende y promueve la Sala de lo Constitucional que es donde se ha instalado, utilizando para ello su peso económico y su poder mediático. Para hacer valer sus intenciones no vale nada la Constitución, que es utilizada y manipulada con fines evidentes de hacer prevalecer su proyecto de empobrecimiento del pueblo y desorientarlo para así debilitar la gestión gubernamental actual y perpetuar su proyecto de empobrecimiento de los sectores populares.

Este trabajo de desprestigio “generalizado” si bien afecta la imagen de los políticos de la derecha, afecta aún más a los políticos de la izquierda y mucho más de fondo afecta y desacredita los pequeñísimos avances en beneficio de los sectores más sufridos de la población: el sector amplio de los empobrecidos por el sistema. Por eso hoy cuando se “condena la corrupción venga de donde venga” es complicado pues en el fondo quien se beneficia y recoge ganancias ideológicas de esas supuestas luchas contra la corrupción, es la oligarquía, que histórica y actualmente es la corrupta.

Medios de comunicación masiva al servicio de los empobrecidos.

Reconozco que enfrentan muchas dificultades de todo tipo, pero me pregunto: ¿En los años del conflicto armado no fue mucho más complicado? Claro que sí, pero el mensaje fue claro, y aunque era difícil sintonizar una emisora y las consecuencias para quienes la escucharan podrían ser fatales buscábamos, procurábamos escucharlas. Lamentablemente hoy, cuando los medios de comunicación masiva en manos de la izquierda siguen en desventaja en la batalla de ideas, éstos son poco acordes al nuevo escenario, poco coordinados. Los programas televisivos y radiales tienen formatos y pautas poco o nada atractivas, adolecen de contenidos y talante revolucionario profundo acorde a los nuevos tiempos y nuevas generaciones, no se evidencia en los amplios sectores su incidencia, llegan si, a la militancia convencida, pero hay muchas personas que hasta hoy no conocen de su existencia.

Esta situación nos coloca en desventaja ante los medios de comunicación en manos de los grupos de derecha. Esto también es evidente, está relacionado a la posición tibia y poco audaz de casa presidencial y sus voceros. Esta realidad nos muestra que no basta con que contemos son medios de comunicación masiva, sino saber comunicar ideas audaces, de manera ágil y con creatividad popular acorde a los nuevos tiempos. En este sentido continuamos a la defensiva mediática. Con todas las fallas y errores que pudo cometer Mauricio Funes, sus programas de radio estaban a tono con un proceso de cambio que se anhela desde los empobrecidos y su mensaje era claro y valiente contra los grupos de poder.

Las “nuevas ideas” y otros desaciertos.

En esta sociedad, la lucha continua siendo entre dos gigantes, el pueblo empobrecido y los causantes de su empobrecimiento. La oligarquía y los burgueses están claros de eso. Las terceras vías históricamente han demostrado que no tienen cabida en esta lucha, los oligarcas están muy claros en eso, por eso crean nuevos actores, los movimientos de “la sociedad civil” que en términos generales son sus apéndices. En ese escenario un evento mal manejado por la izquierda en el poder produce un engendro, y lamentablemente se da origen a algo que aparentemente son “nuevas ideas” de gobernar. Esas nuevas ideas no proporcionan visos de una ideología de izquierda que realmente responda a los más empobrecidos. En esta realidad tan polarizada ¿Dónde situamos las “nuevas ideas? ¿Al lado de los más empobrecidos o al lado de los que los empobrecen? Probablemente debemos esperar un tiempo más para que públicamente esto sea más evidente, pero por las maniobras y tendencias políticas de sus promotores parece que son ideas para destruir al FMLN, no a los instrumentos de la oligarquía: ¿Cuáles zapatos se van a poner las “nuevas ideas”? ¿En qué ideología se van a terminar situando? Las ideologías no han muerto, están más vivas que nunca, aunque los oligarcas nos quieran hacer creer que esto es un tema del pasado.

La izquierda en el poder, más específicamente en casa presidencial, en esta segunda gestión, ha cometido muchos errores que son demasiado evidentes. No avanza en temas estratégicos como levantar y buscarle respaldo popular  a una reforma fiscal progresiva que posibilite el cobro de evasión y elusión del IVA,  que coloque impuestos a los artículos suntuarios que consume solo la burguesía, a las grandes propiedades. No basta ya con evidenciar a los evasores y los que eluden, es necesario y urgente pasar a acciones que envíen señales a los empobrecidos que se está trabajando para hacer justicia.

A lo anterior hay que agregar que hay demasiada tibieza con ministros o ministras, funcionarios que hacen mala gestión y que han sido denunciados por muchos empobrecidos afectados en diferentes espacios, como pueblos originarios, luchas medio ambientales. Por si fuera poco, se encubren demasiados vicios y errores de algunos funcionarios. La lista puede ser demasiado amplia. En síntesis no se actúa con talante y convicción revolucionaria. Y ello contribuye a que la oligarquía en sus múltiples canastos logre recoger más ganancias ideológicas. No se actúa con firmeza y convicción no digamos revolucionaria, sino sustancial. En CAPRES no se actúa con firmeza contra ministros y algunos funcionarios de autónomas que hasta contradicen al Presidente de la República o exhiben comportamientos contrarios a los del Presidente, cuyas virtudes con reconocidas por el pueblo. A esto se suma, la poca disposición de escuchar, reunirse con los agrupamientos populares y priorizar el dialogo con los sectores poderosamente económicos

En el tema del crimen organizado y las pandillas son evidentes los avances en reducción de su efectividad en ese combate, su disminución. Aun así, y considerando que esos grupos tienen cabecillas visibles, poco o nada se ha hecho para capturar y llevar a juicio a los grandes cabecillas que están en el anonimato y los cuales seguramente tienen fuerte poder económico. Aunque se disminuyen los números de asesinatos en ciertos momentos, los conductores reales del crimen y las extorsiones continúan haciendo de las suyas.

Las acciones de la atención de la juventud también han experimentado algunos avances, los paquetes escolares son de gran beneficio para las familias empobrecidas, pero hay demasiado programa de atención a los adolescentes y juventudes que carecen de perspectiva estratégica, más perecen interesar los números y los eventos que los procesos. Sumado a esto se evidencian muchos vicios de “argollas” propiciados por funcionarios que están replicando las juventudes beneficiadas y que están decepcionando a muchos jóvenes que no tienen militancia partidaria.

La esperanza desde la perspectiva cristiana incluyente.

“Y no sólo en esto, sino también en nuestros sufrimientos, porque sabemos que el sufrimiento produce perseverancia; la perseverancia, entereza de carácter; la entereza de carácter, esperanza.” Romanos 5:3-4

“La teología de la liberación tendrá extrema vigencia mientras exista un solo pobre en el mundo” Leonardo Boff.

Como iglesia estamos también enfrentando enormes dificultades y desafíos en trasmitir y vivir el evangelio. Grandes sectores de la iglesia predican la condenación y el pecado, trasmiten un ídolo que juzga como juez y no la gracia y el amor de Cristo, propiciando más estrés entre los empobrecidos. Predican una gracia barata que se obtiene con obras y ofrendas. Los que trabajamos en el camino de teologías de liberación en nuestro país también debemos revisar en qué estamos fallando en nuestra contribución a los proyectos liberadores de los empobrecidos. Nuestra palabra y acción  han disminuido, estamos desnutridos en todos los sentidos. Algunos se conforman con disfrutar de los beneficios del  “palacio” pero su corazón sigue inclinado hacia los falsos ídolos del poder y del dinero, en nuestro tiempo algunos expresan su beneplácito con el gobierno actual, seguramente si llega un partido de derecha cambiaran discursos y actitudes pues no tienen interés de pueblo y mucho menos de clase, sus intereses son mezquinos.

A pesar de todo, las  luchas y los trabajos por una sociedad inclusiva, menos marginadora, exclusivista y explotadora no van a cesar o disminuir.  Experimentamos flujos y reflujos, estas luchas y trabajos continúan y continuarán, pues el motor que las mantiene vivas es la contradicción, la división en clases, el lugar que ocupamos todos y cada uno de nosotros y nosotras frente a los medios de producción. Y en esa realidad contamos con otro baluarte, nuestra militancia con el reino de Dios y su justicia. Los caminos e instrumentos para encausar las luchas de los empobrecidos nunca han sido perfectos, son imperfectos, lo que está de fondo no es la perfección absoluta sino la ética de liberación que está bien enraizada en muchas personas fieles a los valores y principios revolucionarios de Jesús o de grandes pensadores y luchadores sociales.

Los  seres humanos que estamos entre los empobrecidos hemos sido formado, malformados, educados y mal educados en el sistema capitalista, que en su área ideológica nos ha impregnado de taras y errores con los cuales cargamos en el día a día, y somos seres humanos

que con virtudes y defectos,  impulsamos o debilitamos el avance de la sociedad hacia nuevos estados más humanos, más coherentes con el reino de Dios y sus valores.

Los “instrumentos” que vamos creando, llámense comunidades de fe, partidos políticos, movimientos, ONG con simpatías por la vida y para trabajar junto a los más empobrecidos siempre tienen virtudes y errores. Deseamos y en ocasiones aportamos a que esos instrumentos sean lo más apegados a los principios de vida, sea desde expresiones cristianas o no cristianas. ¿Qué instrumento revolucionario o movimiento que trabaja y lucha por la vida no ha enfrentado en diversos momentos baches y problemas en su rumbo? Basta recordar el episodio de Stalin y Trotsky en la revolución rusa, o de las dificultades que enfrentaron el movimiento de Jesús con algunos de sus seguidores y el cristianismo durante la época de su génesis en las primeras comunidades y de lo que da cuenta el libro de los Hechos de los Apóstoles.

Siempre ha existido la persona que no tiene principios y convicciones sólidas. Situaciones muy parecidas experimentan nuestros partidos o movimientos u ONG, algunas iglesias hoy. Como dijo Jesús: el trigo crece en medio de la cizaña. Mateo 13. 24 – 30.  Sin olvidar las palabras de Jesús en Mateo 3. 10.  Y que primero dijo Juan el bautista en Lucas 3: el árbol que no da buen fruto hay que cortarlo y echarlo al fuego. Son palabras fuertes, pero son una alerta y además una advertencia a las personas que aun diciendo que están en el camino y proyecto de Jesús, en proyecto de los empobrecidos no producen buenos frutos. Dios conoce nuestros corazones y sabe qué hay en nuestro interior, si trabajamos o no en función de los más empobrecidos y damos buenos frutos en función de sus proyectos liberadores orientados por nuestro horizonte: el reino de Dios y su justicia.

Los pocos reductos que hemos quedado en el Camino de Jesús tenemos el desafío de actualizar nuestra razón, sentido, pastoral y qué hacer teológico practico.

Las esperanzas y desesperanzas van y vienen. ¿Y eso es para conformarnos y quedarnos inmóviles y no trabajar ante las dificultades o las actitudes de algunos compañeros o compañeras de Camino? Evidentemente que no. Por algo dijo Jesús que el trigo crece junto a la cizaña  en  Mateo 13:24-52

En cada momento de nuestra corriente histórica necesitamos que cada uno de nosotros fortalezca su ética de vida en el ¿Qué hacer? Y en el ¿cómo? evidenciamos ese qué hacer en la vida cotidiana y en la vida de los instrumentos que contribuyen al avance de nuestras sociedades.

Evidentemente la dinámica de los instrumentos de muerte nos coloca como “bocado envenenado” cada día palabras y situaciones que nos confunden, a lo que se suman actitudes de algunas personas que están en nuestro Camino que o nunca tuvieron ética de vida o si la tenían era muy débil, sus convicciones son muy débiles, o probablemente  nunca fueron motivadas por los valores más elevados por los que luchamos y trabajamos.

Como pueblo salvadoreño, porción del pueblo de Dios en el planeta seguimos avanzando, a pesar de todo, nuestros trabajos y luchas continuaran en nosotros y en las nuevas generaciones de cristianos militantes del reino de Dios y su justicia.


*Hector Fernández, exrector de la Universidad Luterana de El Salvador y actualmente director del Instituto Ecuménico Diaconal Esteban. Columnista de la Revista Gatoencerrado.

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