“Es muy difícil recibir clases presenciales porque también hay que tener internet”

Ilustración GE/Estudiantes

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Por Michelle Parrillas*

Por Michelle Parrillas*

Estudio en un instituto nacional de San Salvador. Tengo 15 años, estoy en primer año de bachillerato y finalmente conocí a mis compañeros después de encontrarnos, por meses, a través de una pantalla. 

En mi instituto, iniciamos las clases semipresenciales el 6 de abril. Nos han dividido en dos grupos: en una semana asiste el grupo A y el grupo B recibe la clase desde casa para evitar el hacinamiento en el salón. La siguiente, el grupo B asiste y el A recibe la misma clase en modalidad virtual, y de esta forma nos van rotando; o al menos así tendría que funcionar. 

Cuando no me toca ir al instituto me conecto a la clase con el internet de mi casa, pero incluso en la semana que me toca asistir debo tener conexión en el teléfono. Pongo recargas para seguir recibiendo clases virtuales, porque algunos profesores todavía no llegan a nuestro centro educativo. Siguen impartiendo los temas únicamente en línea, así que nos toca conectarnos a la clase virtual desde nuestro salón de clases.

Son dos profesores los que no llegan al instituto y no nos han dicho por qué, solo sabemos que no van. Una de las maestras que no va es la que me imparte tres materias: orientación para la vida, laboratorio de creatividad e informática; el otro profesor me da la clase de estudios sociales. 

Cuando llega la hora de recibir esas materias, los profesores que sí llegan a darnos clases de forma presencial, se van a otros salones y nosotros tenemos que conectarnos a la clase en línea desde nuestros teléfonos celulares. La mitad de mis compañeros tienen datos en sus teléfonos para conectarse, pero la otra mitad no. 

A veces, nuestro compañero Carlos, el presidente de la clase, va a traer unas bocinas que hay en la dirección y las conecta a su teléfono para que todos escuchemos la clase. Carlos se encarga de poner orden en el salón y de que no hagamos demasiado ruido cuando recibimos la clase en línea, pero la mayoría de veces no prestamos atención a la clase, porque es difícil concentrarse con compañeros que platican, se levantan de sus asientos y ven sus redes sociales. Cuando la maestra pregunta algo, intentamos contestar pero casi nunca ponemos atención.

Dibujo de estudiante que representa el momento cuando todos en el salón se conectan a la clase del docente que no llega al instituto.

Recibir clases presenciales también es muy difícil porque ahora hay que tener internet, y por eso resulta más fácil quedarse en casa. Mi familia paga internet, pero ahora para ir a estudiar tengo que comprar datos de navegación para el teléfono. Llené un formulario que nos mandaron los profesores para solicitar un paquete de internet gratuito que proporciona el Ministerio de Educación, pero nunca me cayeron los datos móviles, así que pongo una recarga de $2 en la tienda cuando voy para el instituto. Pero solo me dura un día y medio. Gasto $6 a la semana, a parte de que gasto en mi almuerzo. Mi familia no está en la capacidad de gastar tanto dinero en mis clases y menos ahora que estamos yendo al instituto y se supone que los maestros deberían de llegar también. 

Nos han dicho que pronto van a poner internet en el instituto, pero incluso los profesores tienen duda porque no hay buena señal en el lugar. Por esa razón, algunos maestros no se conectan para transmitir la clase con los estudiantes que se quedan en casa. Yo creo que es porque la señal de la zona es muy mala, pero ellos también nos han dicho que se les dificulta conectarse con la computadora que les entregó el gobierno.

Mis profesores tienen dificultades

Varios de mis maestros dicen que las computadoras que les dio el Ministerio de Educación son muy lentas, pero que las que nos entregarán a los estudiantes serán mucho más rápidas.

Tengo una maestra a la que le cuesta la tecnología. Yo supongo que todos los demás profesores saben usar la computadora porque son jóvenes, pero ella es una adulta mayor y parece que aún no ha aprendido a utilizar el equipo.

Ella dice que cuando da la clase virtual no nos escucha, dice que mira que nuestros micrófonos se encienden pero no puede oír nada. Insiste en que tiene un problema con el audio. Debido a eso, nos ha planteado dos opciones para continuar con las clases: ella dará la misma clase dos semanas seguidas, para que tanto el grupo A como el grupo B recibamos la clase de manera presencial, a pesar de que nos atrasemos en las unidades temáticas; lo otro es seguir dando la clase virtual desde su computadora para el grupo que le corresponda quedarse en casa, como lo ha estado haciendo, pero nadie podrá hacer preguntas porque ella no puede escuchar a los que se conectan.

Este no es el único problema que los profesores han tenido con las nuevas computadoras. Un día, un profesor quería mostrarnos un material para la clase que tenía en su computadora, pero no pudo conectar el proyector a la computadora. Nos dijo que posiblemente era porque la computadora es un modelo muy avanzado comparado con el del proyector. No pudimos ver el material que nos preparó el profesor, así que sacamos nuestros celulares y leímos la guia en nuestros teléfonos. 

A los estudiantes que no llegan, los están olvidando

Las clases que recibimos son diferentes todas las semanas, algunas las recibo en el instituto y otras en mi casa, pero hay profesores que solo dan la clase presencial y se olvidan de dar la clase virtual para el grupo que se encuentra en casa, como el profesor de matemáticas.

El otro día, le preguntamos al profesor de matemáticas qué iba a pasar con los compañeros que no les toca ir esa semana o los que no están llegando a clases presenciales, porque él no está dando su clase en línea. Nos dijo que nos concentremos en los que estábamos en la clase, que no les pusiéramos atención a los que están en la casa. Pero en las noticias dijeron que asistir a las clases presenciales es voluntario; es decir, nuestros compañeros no quieren llegar y no están obligados a hacerlo, no sé por qué el profesor no les toma importancia a ellos. Creo que a los estudiantes que no llegan al instituto los están olvidando.

Cuando algunos estudiantes de mi sección se enteraron de que el profesor de matemáticas no impartirá la clase virtual empezaron a llegar al instituto incluso en la semana que no tenían asignado asistir. La segunda semana de clases, cuando le correspondía asistir a los estudiantes del grupo B, también llegaron los del grupo A. Les tocaba quedarse en casa esa semana, pero decidieron llegar para no perderse la clase de matemáticas y poder hacer las tareas.

Ese día le dijeron al presidente de la sección que, por favor, le dijera a nuestros compañeros que respeten los días establecidos para asistir a clases presenciales, pero al siguiente día llegaron aún más estudiantes. Usualmente somos 22 alumnos, pero ese día éramos 26, así que los profesores tuvieron que quitar la cinta amarilla de algunos pupitres para que todos estuviéramos sentados. Esa cinta la pusieron en un principio para que no estemos tan cerca de nuestros compañeros y guardemos el distanciamiento social por la pandemia. 

Ese día estábamos a una distancia muy corta unos de los otros, tenía un compañero delante, uno detrás de mí y otra a la par. Regañaron a Carlos, el presidente de la sección, por la cantidad de estudiantes que llegaron, ya que le habían pedido que dijera a los estudiantes de la sección que respetemos los horarios. Los profesores querían resolver con enviarnos a nuestras casas, ya que si llegaba el Ministerio de Salud o el Ministerio de Educación y nos veían así de aglomerados, podrían cerrar el instituto. Al final todos nos quedamos y recibimos las clases.

Dibujo de estudiante que representa el momento en que docentes regañan al presidente de la clase por no lograr que haya distanciamiento social y aglomeración en el salón de clases.

Mucha responsabilidad para un joven de mi edad 

Recae mucha responsabilidad sobre Carlos, él nos vigila cuando no están los profesores, está pendiente de que todos podamos escuchar la clase en línea que recibimos en el instituto, debe asegurarse de que respetemos nuestros horarios de asistencia a las clases presenciales, incluso debe seleccionar a los alumnos que se portan mejor en clase para que participen en alguna actividad práctica a la que no podemos asistir todos, ya que el espacio en donde se realizará es pequeño y en el lugar hay cosas que se pueden romper. 

Creo que le costará mucho elegirnos, porque a duras penas hace unas semanas nos conocimos todos, y también creo que quienes no sean elegidos se molestarán mucho con él. Pienso que esas decisiones las debería tomar un profesor, no un joven de mi edad.

Las clases no son como en las fotos del Mined

Creo que la primera semana de clases, en la que llegó el grupo A, todo estaba muy ordenado. Yo vi las fotos que la ministra de Educación se tomó en mi instituto, y ahí todo se veía muy bien, había poquitos alumnos, cinta amarilla en algunos pupitres para guardar distanciamiento y todos con su mascarilla. Pero cuando llegamos los del grupo B, la cinta amarilla estaba rota y a veces llegábamos más alumnos de los que teníamos que llegar y nos sentamos muy juntos.

No siempre hay distanciamiento social. En los recreos el chalet se llena mucho, las niñas andan abrazadas y algunos niños se bajan la mascarilla a la barbilla, nadie nos regaña por usar la mascarilla de esa forma en los recreos, solo te regañan si no la usas o si no la usas correctamente en el aula. Ojalá todo fuera tan ordenado como en las fotos que la ministra de Educación se tomó en mi instituto.

*Este relato fue escrito por Michelle Parrillas luego de varias entrevistas con una estudiante de un instituto nacional. La estudiante, incluso, escribió parte de lo narrado en este relato.

Créditos

Investigación

  • Beatriz Benítez,
  • Mónica Campos,
  • Xenia Oliva,
  • Michelle Parrillas.

Edición

  • Cecibel Romero
  • Ezequiel Barrera

Fotografía y diseño e ilustración

  • Emerson Flores
  • Leonel Pacas

Montaje web

  • Ezequiel Barrera

Agradecimientos

  • Estudiantes y docentes que fueron valientes al relatar su situación a GatoEncerrado.

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