Foto/Emerson Flores

Sin conexión entre docentes y estudiantes

Sin conexión entre estudiante y docente

El gobierno ha iniciado un proceso de digitalización de la educación sin un plan pedagógico que acompañe la introducción de tecnología en las aulas. La especialista Helga Cuéllar explica que la brecha digital no se cierra solo entregando computadoras e internet, sino preparando a docentes y estudiantes para saber cómo utilizar estas herramientas para aprender. El presidente Bukele dice que los resultados se verán en 10 o 15 años; sin embargo, es difícil de medirlo porque el plan es secreto y se desconocen las metas e indicadores de evaluación.

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Por Beatriz Benítez

Por Beatriz Benítez

Tras el impacto de la pandemia por COVID-19, el gobierno de El Salvador inició una estrategia de transición acelerada a la digitalización de la educación y una apuesta por cerrar la brecha digital y de conectividad. En los primeros dos meses, docentes y estudiantes han detectado fallas, no solo en la distribución sino también en cómo garantizar que la herramienta sirva para el aprendizaje. 

El pasado 22 de febrero de 2021, el presidente Nayib Bukele se atrevió a decir que “probablemente seremos el único país en Latinoamérica donde todos los niños y todos los jóvenes que estudien en el sistema nacional tengan una computadora con Internet, con Windows, con Office, y donde todos los maestros estén capacitados para usarla. Es decir, El Salvador va a pasar de la saga a la vanguardia en el sistema educativo en Latinoamérica”.

Ese día, el Ministerio de Educación, la Secretaría de Innovación y el despacho de la primera dama, iniciaron el reparto de computadoras portátiles a estudiantes de segundo y tercer año de bachillerato. A ellos se les entregó de manera urgente porque en octubre y noviembre salen del sistema y serán las únicas promociones que podrán quedarse con el equipo después de graduarse, ya que las nuevas promociones dejarán las computadoras en las instituciones. Para los estudiantes de primero a tercer grado, la promesa es que pronto recibirán una tablet y para el resto de grados habrá laptops.

El gobierno también anunció que mientras termina un proyecto de infraestructura digital, que resolverá los problemas de conectividad en el país, dará Internet gratis de 1.5 GB a maestros y estudiantes de bachillerato y de 1 GB a estudiantes de primero a noveno grado.

Un plan desconocido

Para abastecer de computadoras a docentes y estudiantes, el país está haciendo una inversión millonaria de más de $500 millones. Según Bukele, la compra de equipos informáticos costará tres veces más que el aeropuerto que su gobierno ha prometido construir en el oriente del país. Sin embargo, en el presupuesto del Ministerio de Educación para 2021 únicamente fueron asignados $214.7 millones para la compra de computadoras e Internet. 

Los detalles de las compras y los planes están ocultos. El Ministerio de Educación decidió poner bajo reserva, por siete años, todos los documentos del “Programa Enlace en la Educación”, los datos de distribución de equipos y de acceso a Internet,  los listados de proveedores, la cantidad de equipos adquiridos, los precios, procesos de compras, asignaciones presupuestarias y contratos de adquisiciones.

 

Captura de pantalla del índice de información reservada del Ministerio de Educación, en el que se destacada que está reservado todo lo relacionado con el "Programa Enlace en la Educación".

Más allá de un documento general que plantea la estrategia de continuidad educativa ante emergencia COVID-19 y de la publicidad gubernamental de la entrega de los dispositivos, tampoco se conoce el plan pedagógico a seguir para incorporar la tecnología en las aulas, ni los objetivos,  ni alcances, ni metas, ni indicadores de monitoreo y de evaluación. 

Sobre los criterios de distribución de equipos informáticos, el Ministerio de Educación ha publicado los lineamientos para la entrega de computadoras a maestros y declaró reservados los lineamientos para dotación de equipos a estudiantes.

Con la entrega de computadoras, el gobierno sostiene que empezó una transición acelerada hacia la digitalización educativa. Pero para Helga Cuellar, directora del Departamento de Estudios Sociales en FUSADES, esa rapidez puede ser contraproducente en términos de aprendizaje, porque no solo se trata de hacer llegar los dispositivos con conectividad a internet, “sino de asegurar que esta herramienta será utilizada para aprender”.

El 22 de febrero, el gobierno inició el reparto de computadoras portátiles a estudiantes de segundo y tercer año de bachillerato, en un acto en Casa Presidencial. Foto/Emerson Flores

Una entrega descoordinada

El año pasado, el ministerio inició con la primera fase de entrega de computadoras a docentes, priorizando a quienes tienen enfermedades crónicas y habían sido capacitados para usar la plataforma de Google Classroom. En un comunicado de junio de 2020, el ministerio indicó que estaba distribuyendo más de 9 mil computadoras, a escala nacional, con una inversión de $2.7 millones. Este año ha continuado con el reparto, pero aún no llega a los más de 52 mil maestros del sector público.  

Fiel a su estilo, el gobierno ha hecho una desordenada distribución. En algunas escuelas, el ministerio entregó computadoras a los estudiantes y no a docentes; en otros centros solo dieron equipos a algunos maestros, mientras los estudiantes siguen esperando.  Hasta el 6 de abril, la ministra de Educación, Karla Hananía, dijo que un aproximado de 700,000 estudiantes y docentes ya habían recibido el paquete de internet y unos 25,000 estudiantes habían recibido computadoras; es decir, un 2 % de la meta. 

Casi dos meses después del anuncio oficial, el paquete de Internet tampoco ha llegado a todos los estudiantes y maestros, a pesar de que la compañía telefónica les indicaba que se les activaría 48 horas después de inscribirse.

“¿Cómo puede uno conectar a un estudiante con un docente si solamente uno tiene el equipo y el otro no? ¿O solo uno tiene conectividad y el otro no? Lo más importante de la educación es la conexión entre estudiante y docente, porque es ese hecho educativo el que hace posible que los procesos de aprendizaje ocurran. Entonces, en primer lugar,  en términos operativos, la herramienta tiene que tener a los dos al mismo tiempo”, opinó Helga Cuéllar.

Para este especial periodístico, GatoEncerrado platicó con varios docentes y estudiantes de escuelas ubicadas en zonas urbanas y rurales.  Algunas de  las historias confirman esta desconexión entre los dos actores principales del sistema educativo, y a eso se suman muchas debilidades de la realidad de conectividad del país. 

Julio, un docente que prefiere no ser identificado con su nombre real, da clases en una escuela del municipio de Torola, en Morazán, pero vive en otro departamento. Relató que cuando el gobierno puso en cuarentena al país y suspendió el transporte público ya no pudo viajar y llevar las guías impresas a sus estudiantes. Fue difícil comunicarse con ellos. Dijo que en el cantón donde imparte clases, los padres de familia y estudiantes carecen de computadoras y son contados los que tienen teléfonos inteligentes. A eso se suma que la señal de internet móvil es débil. La mejor vía de comunicación es WhatsApp y esa fue la plataforma que usó.

Yo lo que hice fue que le tomaba foto a las guías y se las enviaba por WhatsApp, con algunas familias que tienen teléfono inteligente, y de ahí en cadena unos con otros se las hacían llegar”

Julio, docente en Torola, Morazán

Julio ya recibió la laptop del gobierno y fue capacitado para dar clases en Google Classroom. Reconoció que no es un experto pero aprendió a usarla; sin embargo, las condiciones de falta de recursos tecnológicos de los estudiantes y la desconectividad del lugar no permiten dar las clases por Google Classroom.

“La computadora que dio el Ministerio de Educación no la traigo a la escuela, porque aquí no hay Internet. En mi casa he tenido que pagar wifi para poder trabajar, pero no para conectarme con los chicos, porque ninguno tiene computadora. Se sigue trabajando de manera semipresencial y los que no vienen a la escuela se les hace llegar la guía impresa”, explicó el docente.

Pauline Martin, investigadora en temas de educación en la Universidad Centroamericana José Simeón Cañas (UCA), agregó que “en la pandemia las tecnologías resuelven el tema del distanciamiento pero en condiciones más normales, ¿que resuelve una computadora? hay escuelas que no tienen bibliotecas. Como pedagoga mi pregunta es, ¿vos que querés que te resuelva la computadora? En este país que ni se promueve la lectoescritura y los niños no saben ni leer o escribir bien, una computadora no les va a ayudar. Eso puede funcionar muy bien si se tienen bases”.

¿Habrá una reforma curricular?

El 6 de abril de 2021, después de 391 días de suspensión, los estudiantes regresaron a la escuela de forma gradual. Tras ese regreso, los docentes aún desconocen si habrá un cambio en la currícula y cómo se integrará con la tecnología.

El mismo 22 de febrero, cuando empezó la entrega de computadoras, la ministra de Educación dijo que este gobierno le apuesta a una verdadera transformación de la educación, como parte de la reforma curricular que inició durante la pandemia con la formación de los maestros en la plataforma de Google Classroom. 

“La tecnología la estamos poniendo al servicio de los aprendizajes y las computadoras son una herramienta que forman parte de la estrategia de enseñanza multimodal o multiplataforma que hemos diseñado”, dijo la titular de Educación.

Un mes después, en otro acto de entrega de computadoras en el Complejo Educativo Cantón Izcaquilío, la ministra aseguró que este año se consolidará la reforma curricular: “No solo les estamos entregando una computadora, también estamos trabajando en los contenidos”, aseguró.

En la práctica, para los maestros todavía es incierto. Desconocen el proceso de reforma y tampoco saben si al finalizar abril seguirán trabajando con las guías o con sus cartas didácticas.No sabemos. Esas son las inquietudes que tenemos y no sabemos cómo vamos a continuar”, dijo una maestra del municipio de Jujutla, departamento de Ahuachapán.

Según especialistas, los maestros juegan un papel clave en la digitalización de la educación. Por eso, es necesario que fortalezcan sus competencias digitales y pedagógicas. Foto iliustrativa/Emerson Flores

La clave: los maestros

La especialista Helga Cuéllar explicó a esta revista que la experiencia internacional ha mostrado que la clave en la estrategia de digitalización está en el desarrollo profesional de los docentes, tanto los que están en servicio como los que están estudiando la carrera. Aseguró que los docentes tienen que fortalecer sus competencias digitales, pedagógicas y hacer trabajo colaborativo para aprender de la experiencia de otros. 

No solo eso, las autoridades deben asegurarse de que en las escuelas haya programas complementarios para aprender y aprovechar las herramientas de manera adecuada.

“Si es digitalización educativa verdaderamente, en el fondo lo que se quiere es que la herramienta sea usada para aprender, ese es el punto. Hay estudios que demuestran que para poderlo hacer, hay que trabajar mucho con los docentes”, sostuvo.

En este proceso de digitalización de la educación, también es importante el papel de los directores y subdirectores de los centros educativos para organizar el tiempo de los docentes en su formación y preparación de clases, así como para supervisar el mantenimiento de equipos informáticos.

Cuéllar agregó que la iniciativa de digitalizar la educación es la dirección correcta, pero hay que hacerla bien.  Explicó que de nada sirve querer cerrar la brecha digital con la entrega de computadoras si no hay una estrategia de mediano y largo plazo para darle sostenibilidad en el tiempo. Eso implica tener claro cuánto presupuesto se necesita, asegurar el soporte técnico, definir cada cuánto tiempo cambiarán los equipos o actualizarán el software.

Comentó que en Uruguay decidieron entregar las computadoras hasta que se aseguraron de que el 90 % de las escuelas tenían conectividad y fueron por distritos. “Si un distrito tenía 90 % de conectividad, entonces decían, ‘bueno, démosle ya la herramienta a estudiantes y docentes’. Luego, establecieron que los equipos se iban a renovar cada 5 años años y que iba a haber actualización de software según estos iban cambiando”. 

La experta señaló que esa claridad en los planes permitiría proyectar costos y tener una estrategia para financiar y dar sostenibilidad en el tiempo; de lo contrario, “nos puede pasar lo que sucedió en el pasado, que se comienza una iniciativa buena, pero no se completa o se queda a medias, por falta de financiamiento, mala planificación, no se tomaron en cuenta todos los componentes”. 

Óscar Picardo, investigador, especialista en política educativa y  director del Instituto de Ciencia, Tecnología e Innovación de la Universidad Francisco Gavidia comentó que la apuesta de la tecnología en el aprendizaje es un abordaje que inició desde los años noventa con los programas “conectate” y “grado digital” que salieron del plan 2021 hasta llegar al plan “un niño una computadora” en la administración de Salvador Sanchez Cerén. 

El programa “un niño por computadora” o “one laptop per child” OLPC no es un programa nuevo. Fue fundado en 2007 por Nicholas Negroponte, director de MIT Media Lab. El proyecto que se comenzó a extender en 2010 por Latinoamérica tenía la intención de reducir la brecha digital dando una laptop a cada niño. 

En 2015, el programa OLPC llegó a El Salvador con el gobierno del FMLN bajo la administración de Sánchez Ceren. La meta era entrar 800 mil computadoras a nivel nacional. Según el Ministerio de Educación, la administración de Sánchez Cerén solo logró entregar 75,574. 

La investigadora Pauline Martin recordó que estos proyectos similares tienen antecedentes de falta de transparencia de los gobiernos con respecto a los fondos entregados y su uso. 

“No es la primera vez que se le intenta dar computadoras a los estudiantes, pero los intentos en El Salvador han sido intentos fallidos. Si vos preguntas dónde están esas computadoras, no sé si sabes. Dicen los directores que al final las pierden, las roban. Entonces, se cambió la estrategia a tener centros de cómputo en las escuelas. Hay un tema de transparencia”, cuestionó Martin.

Los tres especialistas consultados coinciden en que uno de los vacíos en términos de educación es la falta de un plan estratégico a largo plazo. 

Créditos

Investigación

  • Beatriz Benítez,
  • Mónica Campos,
  • Xenia Oliva,
  • Michelle Parrillas.

Edición

  • Cecibel Romero
  • Ezequiel Barrera

Fotografía y diseño e ilustración

  • Emerson Flores
  • Leonel Pacas

Montaje web

  • Ezequiel Barrera

Agradecimientos

  • Estudiantes y docentes que fueron valientes al relatar su situación a GatoEncerrado.

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